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Cueva de Luz SIFAIS – Costa Rica

Dentro de la líneas de trabajo de la oficina, el proyecto Cueva de Luz fue diseñado ad honorem, en donde Entre Nos Atelier desde el 2011 se convierte en “socio estratégico” de la comunidad de la Carpio y de la fundación SIFAIS, (Sistema Integral de Formación crítica para la Inclusión Social) una iniciativa privada sin fines de lucro que promueve la superación personal y la integración social a través de la enseñanza y aprendizaje de una destreza artística, un deporte, o una técnica en comunidades marginales.

Durante su proceso de desarrollo se ha fortalecido una red de referentes comunitarios, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y empresas privadas, generando una dinámica comprobada en donde se alberga mas de 130 talleres impartidos por voluntarios y que también propone nuevos retos de diseño. Cueva de Luz es uno de esos proyectos particulares, que no nacen desde la arquitectura si no desde las genuinas necesidades de sus usuarios. No obstante si se le otorga a la arquitectura un rol fundamental para garantizar el futuro de las generaciones por venir, albergando un espacio de soporte comunitario en el asentamiento informal más grande de San José.

La importancia del programa y de la recualificación urbana a partir de este, se formaliza en la impronta de este edificio en madera, el más grande de la región, en una de las zonas socialmente más vulnerables del gran área metropolitana, y es posible replicar este modelo en otras partes del país.

Cueva de Luz comprende  en 1000m2 dos naves de cuatro pisos proyectadas en planta libre. Su huella de aproximadamente 250m2 conserva en el nivel de la rasante un espacio tipo plazoleta o zona recreativa, que a su vez puede servir como anfiteatro o sala de exposiciones y áreas administrativas. El segundo, tercer y cuarto piso contienen espacios para talleres multifuncionales que pueden privatizarse cuando se requieran con divisiones ligeras y paneles acústicos. Entre las 2 naves existe un sistema de rampas y escaleras que sirve como galería y garantizan la accesibilidad universal en todos los niveles.

El Centro de Integración y Cultura de la Carpio nace con el fin de potenciar un espacio para el aprendizaje multi-via en donde todos los participantes son beneficiarios del proceso: tanto los que aprenden como los que enseñan; los que dan, como los que reciben; los asistentes presenciales como sus familiares directos. Es por ello que un precario, en uno de los lugares supuestamente mas “peligrosos” de San José conocido como la “Cueva del Sapo”, se ha transformado en la “Cueva de luz” gracias al aporte de todas las personas involucradas dentro y fuera de la comunidad.

Originalmente como espacio de transformación social SIFAIS funcionaba en un predio con una bodega que apenas tenía las condiciones mínimas para operar.  Es ahí en donde Entre Nos Atelier ofrece diseñar nuevos espacios que facilitaran el desarrollo de las actividades basados en las necesidades de sus usuarios, de la fundación, restricciones del entorno y limitados recursos disponibles. Inicialmente se proyecta  sobre el predio original, no obstante esto hubiera deshabilitado las actividades existentes por varios meses. En ese sentido la Fundación SIFAIS en 2013 consigue en comodato otorgado por el IMAS (Instituto Mixto de Ayuda Social) una propiedad adyacente para proyectar otra propuesta y que no se paralizara las actividades  que se estaban consolidando. La proyección de espacios fue un proceso de diseño con participación de los actores claves en el proyecto. Las pautas  mas importantes acotaban restricciones de presupuesto, áreas multifuncionales, circulaciones eficientes que facilitaran una fluida interacción entre los distintos espacios, niveles y entorno inmediato.

Trabajando sobre el predio cedido en comodato, se proyectan las 2 naves con el espacio de circulación intermedio. Preliminarmente se había contemplado una estructura en concreto y metal que permitió los primeros esquemas de modulación y organización. Sin embargo las limitaciones de presupuesto requirieron de replantear el sistema estructural que hasta el momento solo alcanzaba para construir la estructura primaria sin cerramientos básicos. En ese sentido surge la madera como una alternativa constructiva para que con el mismo presupuesto se pudiera completar la totalidad del proyecto.

Gracias al apoyo técnico del Grupo Xilo liderado por el Ingeniero Juan Tuk y el arquitecto Adolfo Mejía se replantea la obra. En el cambio se paso de un sistema de losas y columnas en concreto, hacia un sistema de marcos portantes arriostrados y repetidos en serie a cada 80 centímetros. Los marcos redujeron la carga total del proyecto otorgándole la elasticidad necesaria para soportar su uso, resistencia sísmica y contra incendios. También la madera aportando su cualidad acogedora en los espacios, en donde los nudos de unión entre vigas y columnas de madera laminada no requieren de costosos herrajes metálicos ni  pernos, sino mas bien de un sistema de tornillería especializada para madera. Todo lo anterior permitiendo el desafío y sentar precedente para la construcción de edificaciones verticales en madera laminada. Es decir un edificio con tecnología de punta, único en la región ubicado en un sector marginal de la ciudad.

Dentro de las cualidades espaciales del proyecto destaca el uso de un espacio de transición tipo atrio entre los 2 cuerpos principales, conteniendo las circulaciones y facilitando la iluminación natural. La envolvente vertical perimetral de las naves toma como partido el sistema de columnas seriadas para incorporar entre ellas  una serie de ventilas  tipo rejillas en madera y paneles abatibles que faciliten el ingreso de las brisas e iluminación natural requeridos en áreas de alto transito, usos y actividades. También de manera complementaria se incorporan una serie de cerramientos en malla de hierro galvanizado que no obstaculice la porosidad de la envolvente y que brinde la seguridad necesaria. La malla es ampliamente explorada en distintas soluciones funcionales y formales del edificio dada su versatilidad, fácil instalación y costo accesible.

El proyecto debido a su verticalidad conforme se recorre revela gradualmente una serie de vistas y encuadres del entorno inmediato; como una especie de mirador que revaloriza su contexto y sirve como catalizador hacia nuevas alternativas y experiencias de empoderamiento espacial en el sitio. La obra además tiene la particularidad que es posible de trasladar en un 100% ya que al estar con uniones atornilladas, estos pueden sacarse de la madera y dejar los elementos intactos para volver a ser ensamblados en otro lugar. Este tema de reutilización de la obra ante cambios de uso o reconfiguración urbana es un aporte muy importante a los principios de sostenibilidad que maneja el proyecto.

El secuestro de CO2 de la atmósfera es otro factor muy relevante en la construcción. En este edificio solo en estructura primaria se utilizaron 56000 Kgs de madera preservada, con lo cual se extrajo un equivalente de 224000 Toneladas de dióxido de carbono, principal actor en el cambio climático global. Otra característica de la obra es el poco impacto en el ambiente al no requerir de complejos sistemas de elevación de los elementos y transporte dentro de un ambiente urbano desordenado y caótico que no permitía el paso de camiones pesados o de gran dimensión.

 Cueva de luz es un proyecto que cuestiona los limites del desarrollo urbano en nuestra ciudades. Es un reflejo  que el empoderamiento ciudadano y la suma de voluntades publicas y privadas, pueden ir mas allá de las restricciones preestablecidas  por los “códigos” de desarrollo que muchas veces contradicen el sentido común y aspiraciones comunitarias.

 Es un proyecto que propone la construcción social del hábitat desde una escala viable, manejable y accesible dentro de la complejidad de la cuidad. Como acupuntura urbana evidencia un proceso de apropiación de los usuarios; el proyecto aun no se había terminado y ya estaba siendo utilizado cuando las condiciones de obra lo permitían. Aunado a la titánica labor de la fundación SIFAIS para recaudar recursos, también represento un reto para Entre Nos el gestionar la donación del diseño de ingenierías, materiales y soluciones técnicas.

 El proyecto ha desencadenando una serie de iniciativas e intervenciones colaterales que están provocando la regeneración urbana desde la raíz de las relaciones humanas y desde una ciudadanía activa.

VERTICALIDAD: ESCENARIO PARA EXPLORAR MÁS EN LATINOAMERICA

Entre 1950 y 2000, la población de América Latina se triplicó. Hoy en día, la región cuenta con 566 millones de habitantes y un crecimiento medio anual del 1%. Junto con el Caribe, es la región más urbanizada del mundo en desarrollo con más de tres cuartas partes de la población que vive en áreas metropolitanas (Brea, 2003).

Con un gran número de sus territorios considerados países del tercer mundo, América Latina siempre ha sido descrita como una región problemática. La pobreza, los entornos políticos inestables, la inseguridad, las drogas y los conflictos internos son algunos de los temas que históricamente han afectado a las economías de las regiones y en forma de sus particulares condiciones urbanas. Además de una extensa migración rural-urbana y el rápido crecimiento de sus ciudades sufrieron en las últimas décadas, los gobiernos locales inmanejables han dañado aún más la situación urbana en muchas áreas. Los síntomas como la exclusión social, la degradación rápida y la desorganización son típicas en la mayoría de las ciudades de hoy. Como resultado, los asentamientos informales constituyen una gran parte de la construcción de viviendas urbanas en la mayoría de países de América Latina.

Un fuerte indicador de la intensificación urbana pasando en América Latina puede ser ilustrado por la aparición de los llamados mega-ciudades y su dinámica. Considerado como ciudades con más de 10 millones de habitantes, hay por lo menos 27 de ellos en el mundo – cuatro de ellos en América Latina: Ciudad de México, Sao Paulo, Buenos Aires y Río de Janeiro. Dos cerca de la definición, ya que albergan alrededor de 8 millones de personas: Lima y Bogotá (ONU, 2009). En total, y dependiendo de cómo se define América Latina, hay cerca de 20 países y 65 ciudades principales en la región.

Más allá de las seis ciudades más grandes mencionados, 23 tienen poblaciones entre 2 y 6 millones y 36 ciudades entre 1 y 2 millones de personas que viven en ellas. Según los expertos, las mega ciudades de la región no están creciendo tan rápidamente como lo han hecho en el pasado, pero las ciudades medianas lo harán. En muchos sentidos, estas zonas urbanas más pequeñas comparten los mismos problemas de las megalópolis y, con la sugerencia de que “los países latinoamericanos deberían alentar a las redes más fuertes de las ciudades con el fin de detener a la intensa concentración de la vida urbana en una o dos mega-ciudades “(Gilbert, 1996); la cuestión de cómo planificar el diseño de estas ciudades se plantea.

El crecimiento de la población que vive en las ciudades de América Latina, no es la única razón para investigar. Por desgracia, también revela muchos de los peores síntomas de subdesarrollo de la región: crecimiento informal, pobreza, contaminación del aire y el agua, y muy altos niveles de congestión de tráfico. Los asentamientos informales, por ejemplo, cuentan desde un décimo a un tercio de las residencias urbanas de algunas ciudades. Muchos observadores se preocupan por el futuro con poca confianza en que estos enormes conglomerados sean manejables (Gilbert, 1996).

En términos económicos, el área experimentó recientemente el cambio y el crecimiento. De acuerdo con el Banco Mundial y como se indica en un artículo en The New York Times en 2010, “esta región tiene una sorpresa en la tienda. América Latina, acosado en el pasado por la cesación de pagos, devaluaciones de la moneda y la necesidad de que los rescates de los países ricos, está experimentando un fuerte crecimiento económico que es la envidia de sus contrapartes del norte.

Informalidad y Urbanas Las condiciones en ciudades de América Latina

En general, las ciudades en expansión en América Latina comparten varias características distintivas: una considerable expansión horizontal, un gran porcentaje de las viviendas informales y la falta de densidad a través de, por ejemplo, las estructuras verticales. Al igual que en muchas otras regiones, la mayoría de los planificadores urbanos se preocupan por las áreas metropolitanas se extienden hacia el exterior de manera desenfrenada y caóticos debido a que las cargas legales, sociales, ambientales, políticos y económicos de este crecimiento informal son inmensas.

La generación de crecimiento de baja densidad, la informalidad se atribuye a muchas causas: bajos niveles de ingresos, la falta de tierras con servicios y viviendas sociales, y un sistema jurídico disfuncional entre otros. En general, las viviendas de este tipo de municipios no tienen la propiedad legal de la tierra o de los servicios públicos esenciales, emergen en el medio ambiente vulnerables o terreno público y desarrollar en los patrones caóticos.

Los asentamientos informales más críticos generan grandes costos para los residentes, incertidumbre sobre la tenencia de la propiedad, la discriminación social, los derechos civiles equitativos y riesgos ambientales y de salud. También significan altos costos directos para los gobiernos locales cuando se llevan a cabo programas de mejora y costes indirectos sustanciales al copiar con otros impactos como la salud pública, la violencia criminal y problemas sociales relacionados (Fernández, 2011). Además de los problemas de transporte, aumento del uso de combustibles fósiles y el debilitamiento de la infraestructura, esta expansión horizontal también demanda recursos sobre las entidades locales.

Mientras sufren de los problemas citados anteriormente, las ciudades de América Latina en el pasado han sido también objeto de propuestas creativas e innovadoras a diferentes escalas. A partir del plan modernista altamente criticado por Brasilia, han resultado exitosos los proyectos urbanos de Curitiba, Bogotá y Río de Janeiro. La región es un ejemplo de una voluntad de avanzar. El ejemplo de estos proyectos ha proliferado hasta el punto de que prácticamente todas las ciudades importantes de la región ha comenzado mejoras urbanas. Debido a su importancia y costo, muchas de estas intervenciones se están desplegando con la ayuda y la colaboración de los gobiernos locales y las instituciones internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo.

A medida que surjan estas oportunidades, muchos arquitectos locales están teorizando sobre el futuro de “la ciudad” de América Latina. Entre otros, Jorge Mario Jáuregui, uno de los defensores urbanos más influyentes de la región, hace hincapié en que la necesidad de reflexionar sobre la nueva fase territorial de ciudades y repensar la relación de la “ciudad dentro de la ciudad” – que implican la intervención de los asentamientos informales y su conexión con la ciudad formal (Jáuregui, 2010). El trabajo de Jáuregui hace hincapié en la interacción de la comunidad a través del diseño de los espacios públicos colectivos que generan la oportunidad de familiarizarse con la ciudad y sirven como un fuerte apoyo infraestructural a los servicios básicos, la información, la interacción y la educación.

Pero debido a la gran expansión horizontal que la mayoría de las ciudades han sufrido, la mayor parte de las recientes intervenciones urbanas de la región se han enfocado en transporte y conectividad. la reactivación de Curitiba con su sistema de bus rápido y Transmilenio en Colombia son buenos ejemplos. Proyectos similares en Brasil, Colombia y Venezuela han propuesto mejores sistemas de movilidad para vincular las discontinuidades dentro del tejido urbano con relativo éxito.

La densidad, la verticalidad y el futuro de las ciudades de América Latina

Si bien los procesos informales han proporcionado vivienda a un gran número de los pobres urbanos, en realidad son un medio inadecuado y poco eficiente para satisfacer la creciente necesidad para el desarrollo sostenible de las comunidades seguras y protegidas en América Latina y en todo el mundo. En Bogotá, por ejemplo, el costo de la regularización de los asentamientos informales se ha calculado como 2,8 veces más alto que el costo de desarrollo de suelo urbano con servicios para los pobres (Fernández, 2011).

El alto costo de la expansión urbana y los asentamientos informales es un factor económico importante y esto fomenta intrínsecamente la construcción de estructuras verticales y edificios de gran altura (Beedle, Ali, Armstrong, 2007). En el libro Boom Town: Escenarios para una ciudad de rápido crecimiento, donde Richard Weller explora diversas posibilidades de crecimiento para la ciudad de Perth, Australia – una ciudad con una población de 1,5 millones que se prevé que se duplique para 2050 -: que si la ciudad quiere resolver muchos de sus problemas actuales, será “la necesidad de comprometerse seriamente con desarrollo vertical” (Weller, 2009). Con las ciudades de tamaño similar en América Latina, se espera que crezca y aumente el interés en un desarrollo vertical por parte de los gobiernos y los programas de las Naciones Unidas “, como UNHABITAT.

En oposición y, como resultado de la informalidad y la globalización del ‘sueño americano suburbano’, hoy en día la mayoría de las ciudades de la región están estructuradas como planos horizontales entrelazando-highways, calles y aceras – donde la movilidad a través de asentamientos de baja densidad sucede y denso, situaciones verticales – si es el caso en absoluto, se limitan a pequeñas y, a veces abandonados distritos. Muchos argumentan que esto es mayormente un fenómeno cultural y económico, en el que el relativamente nuevo campo a la población urbana no está listo para un gran cambio de estilo de vida. Pero a medida que las nuevas tecnologías en los sistemas de transporte vertical de seguridad, estructuras, comunicación y evolucionan; una nueva oportunidad de volver a pensar emerge la ciudad vertical, la creación y la verticalidad re-programación está emergiendo como un proceso importante en la renovación de la ciudad y la región podría beneficiarse de la participación en soluciones creativas.

En palabras de la Oficina de Arquitectura Metropolitana, “en comparación con otras regiones económicamente ascendentes como Asia y Oriente Medio, América Latina tiene un déficit de altura significativo” (OMA, 2008). La discreta presencia de estructuras altas, la migración de los habitantes y el alto porcentaje de crecimiento informal genera una falta de identidad en la mayoría de las ciudades. Esta amplia condición espacial y cultural en la región ahora es desafiada por la importancia que la densidad a través de la verticalidad tiene como parte el desarrollo de futuras ciudades sostenibles – incluyendo alternativas de vivienda. La importancia de esta tendencia se acentúa en todo el mundo con el número de edificios residenciales altos que se construyen hoy en día. De acuerdo con el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano, de la lista de los 100 edificios mas altos 1930-2000, el porcentaje de torres de oficinas nunca fue inferior al 86% -, pero para el año 2010 será sólo el 46% (CTBUH, 2008). Más recientemente, , grandes proyectos de renovación urbana en América Latina están surgiendo de nuevo.

El reto más grande y proyectos previstos formalmente proponen también presenta una oportunidad para volver a pensar en sistemas administrativos y de recursos interactivos de la estructura de las ciudades. Aun cuando muchos de ellos no viven realmente en ella, la ciudad es de todos y requiere la participación del público. Al proporcionar un foro abierto para la interacción, grandes intervenciones urbanas pueden incentivar la eliminación de las barreras entre los gobiernos locales y el sector privado y entre las divisiones económicas y sociales. Se debe incentivar el cuestionamiento personal y comunitario que podría conducir a cambios culturales, sociales y espaciales en la región.

En otras partes del mundo, las nuevas condiciones experimentales urbanas están ofreciendo alternativas para investigar soluciones sociales y de vivienda como verticales. A modo de ejemplo, Linked Hybrid un proyecto reciente de Steven Holl, explora la idea de conectar varios edificios a través de una red de puentes y áreas sociales con el objetivo de crear espacios ubarnos verticales, que se mueven a través de diferentes capas espaciales. El proyecto es concebido como una ciudad dentro de una ciudad.

Para muchos, los conceptos propuestos anteriormente son utópico, pero si la región va a pensar más allá de la informalidad, la cuestión no es tanto si los proyectos son utópicos, sino más bien qué tipo de utopía se está proponiendo (Fabricus, 2011). En este sentido, América Latina tiene una gran oportunidad, ya que puede aprender de muchos precedentes internacionales históricos y contemporáneos.

Zona áurea: con espíritu

Antiarquitectura: edificio de Arq. Javier Salinas (San José, Costa Rica)

Autor: Aurelia Dobles / adobles@nacion.com

Espacio de ritmos interiores, vibra, cambia y madura con las necesidades de sus usuarios

Insólito en el barrio industrial, en el sector empresarial, en esta ciudad, en nuestro país. Aquel edificio parece una cuña de utopías inserta en San José para recordarnos que todavía es posible… otra arquitectura. De dimensión globalizada pero a escala humanísima: aquí los empleados se sustraen al estrés de la fealdad y las condiciones insalubres, usuales en casi todas las oficinas urbanas, para envolverse en una especie de caja de ambientes como cielos a medida de sus espíritus, y por ende, de sus cuerpos, que se activan liberados de tensiones.

El arquitecto, que en sí condensa la magnífica yunta que pueden lograr dos nacionalidades -la nicaragüense y la costarricense- es el creador del edificio de Comunicación Corporativa, en La Uruca, a 300 metros del Hotel San José Palacio, donde la visión empresarial se encarna en emblema construido para albergar, recibir y comunicar respeto por el ser humano como tal, y no como arandela de un sistema de mercado.

A simple vista llama la atención, en la esquina atareada de ese sector mercantil de la ciudad, una pared blanca ligeramente lanceolada como una gran hoja, con una melena verde a sus pies: enigmática en aquel contexto. Detrás, tan solo es posible colegir una especie de gran contenedor. Hay que penetrar: es la palabra.

La entrada tras el muro no es una puerta a secas sino una ascensión escoltada por un chorro de agua que baja gradas mientras uno asciende. No hay interrupciones estridentes de otros sentidos y el susurro acuoso te envía hacia adentro de vos misma, ajena al escándalo de la autopista cercana. La hoja de pared y el chorro de agua son construidos, mas la reminiscencia de la naturaleza es inmediata.

Dentro, el vestíbulo sintetiza todo la filosofía del edificio: un sobrio recinto contemporáneo con el minimalismo de una capilla de meditación, en sus luces, sombras, textura y alturas.

Insólito, ya les dije. Como quien descontextualiza para contextualizar mejor: pero qué digo, si la empresa se dedica a mejorar las relaciones humanas.

Javier Salinas no es un arquitecto de fórmulas fijas, quizás desde que un cliente ciego le abrió lecciones a su percepción del quehacer.

“Ha sido una evolución. En la etapa en que estoy es tratar de hacer menos arquitectura, reinventando una palabra para expresarme: antiarquitectura. Me pregunto qué podemos hacer los arquitectos para conservar y cuidad el planeta; todos podemos integrarnos de una manera natural, y lo natural no es solo la playa o los bosques: podemos vivir en una ciudad de forma natural”, explica mientras el viento y el sol entran por todos los costados, y por nuestros costados, en la terraza del edificio, un lugar increíble para el solaz de los empleados.

“En mi caso, me preocupo por tratar de despertar alguna conciencia en el usuario de los edificios: procurándoles el contacto con el viento, con la lluvia, con el sol, con la sombra&…; Por eso estoy en contra de la arquitectura-objeto, repetitiva y avalada por el mercado, que deja por fuera al individuo. El planeta nos da energía vital, sombra, creo que todos esos recursos están ahí para mí como arquitecto y no los puedo desperdiciar; debo contribuir para que el ciclo se cierre. Muchos hablan de que este es un país tropical, y claro que la arquitectura debe crear microclimas y luz pero sobre todo debe aportarle a la parte psicológica y espiritual del ser humano, para que la persona que vive ahí se pueda desarrollar”.

“En la antiarquitectura de la que hablo, se trata de ir mermando el ego del arquitecto: una arquitectura no para ser vista, sino para ser vivida. Este edificio, por ejemplo, es un ejercicio de antiarquitectura; no hay que esconderse, pero no hay que gritar; creo que incluso debe haber más jardinería para tapar los edificios. El concepto requiere de varios años para lograrlo plenamente y el cliente tiene que colaborar.

“Con este edificio se lograron los objetivos buscados: una solución real a las características que se querían. Una pared exterior funcional, cultural y espiritual: filtra la contaminación sónica de la autopista, nos cubre del sol del oeste, y a través de la grieta entre ella y el edificio, transporta al usuario a un espacio íntimo para introducirlo hasta llegar al lobby que es místico. A pesar de ser un contenedor en la ciudad, es muy fresco y tiene mucho de naturaleza conceptual

“Es una compañía de relaciones públicas y me llamaron para lograr un edificio que proyectara una imagen. De primera ojeada, crea cierta incertidumbre: qué pasa ahí. La idea de la pared escultórica es que vaya madurando con el tiempo: por el material utilizado la contaminación la irá transformando, y será como una especie de gamuza que cambia con la luz.

“La idea de altar en el lobby me la inspiró una capilla del arquitecto mexicano Barragán, que es el espacio construido que más paz me ha transmitido. En términos de luz, quise lograr un espacio espiritual.

“El edificio fue construido de la manera más económica, por los recursos disponibles. La estructura es básicamente metálica, económica y liviana, y genera su epidermis o piel con un material que nos fabricó especialmente la empresa Amanco, para que parezcan escamas de piedra que también van a ir cambiando: la idea es que el edificio no se añeje, sino que madure”.

“Alberga una compañía costarricense y es una respuesta de arquitectura contemporánea costarricense para gente de aquí. Por eso quise aportar elementos de la arquitectura de antaño, como la penumbra. La penumbra es parte de nuestra cultura y quise experimentar eso: la penumbra está en los espacios de circulación y la luz en los espacios de trabajo. El espacio luz-penumbra es muy rico y la gente lo disfruta.

“El pensamiento empresarial aquí es distinto al estándar: la jerarquización es muy horizontal. Por ejemplo, la terraza es para los empleados: aquí tienen contacto con el cielo, con el sol, con el aire”.