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Tree House – Costa Rica

El proyecto Tree House nace como un refugio que pudiera permitir un escape de la ciudad para nuestro cliente, químico de profesión y artista por vocación.  El terreno se encuentra en Costa Rica, en una zona boscosa en Carrillo de Guanacaste.

Desde el inicio del proceso y por las condiciones del sitio, se planteó conservar la mayor cantidad de árboles existentes en la propiedad. Esto generó como punto de partida la integración de la casa con su contexto inmediato logrando con ello que conceptos como permeabilidad, integración y la relación exterior – interior sean fundamentales en el proceso de diseño.

La casa necesitaba ser segura ya que permanece deshabitada muchas semanas al año, y además, ser resistente a las condiciones climáticas que afectan la zona como la brisa marina. De estas limitantes nace la idea de proponer una arquitectura brutalista, un refugio de hormigón armado con membranas permeables que se adapten a las temporalidades, al programa arquitectónico y al clima.

Un punto de suma importancia fue la integración de un árbol existente que atravesaba el espacio social, logrando una sinergia entre la casa y este espectacular ser vivo. “El exterior se vive y disfruta en el espacio interno y el interior se proyecta hacia el exterior”.

La casa se compone de tres volúmenes puros, los que fungen como contenedores de las actividades espaciales solicitadas. Éstos son articulados con la topografía del terreno y tienen la capacidad de adaptarse según los requerimientos de sus usuarios.

El acceso principal se encuentra elevado sobre el nivel de estacionamientos y plantea un recorrido que permite estar en constante contacto con su entorno natural.  La cocina se encuentra en el corazón de la casa, en el área de estar, frente al árbol, al que rodea la sala. El cerramiento en acero expuesto perforado utilizó un patrón abstracto que se generó a partir del arte realizado por el cliente. Este tipo de filtro especial permite la conexión interior-exterior deseada en el espacio.

Este espacio social se abre hacia la terraza que contiene la piscina, la cual se desborda hacia el bosque que lo rodea, generando un sonido que imita un riachuelo y que proporciona una conexión sensorial especial.

Un porcentaje amplio de las ventanas se encuentran protegidas por las citadas estructuras de acero perforado, las cuales generan una interacción con el movimiento del sol tamizando los espacios durante el día e incrementando el confort térmico de la vivienda.

La habitación principal se compone de un espacio de dos niveles; en la parte baja se encuentra la recámara con su baño, con vista al jardín posterior donde se realizó una composición con los arboles existentes, agregando piedra blanca molida propia de la zona. La escalera se encuentra flotando sobre la pared en concreto expuesto oscuro, proyectando la circulación vertical con tensores de acero que funcionan como baranda virtual y dirigen hacia el taller del artista.

El taller se encuentra a nivel con la copa de los arboles y permite salir a la losa que funciona como cubierta-terraza y permite una conexión única del artista con su entorno en todo momento.

Casa Copé – Panamá

Habíamos conocido los clientes cuando nos visitaron un fin de año en Casa SaLo. Estaban en ese tiempo en busca de un terreno en las montañas de la cordillera central del país, donde soñaban con construir una casa de campo, y al cabo de su estancia aquel fin de año con nosotros, pidieron que se les asesorara en la búsqueda de un sitio en donde realizar su proyecto.

Unos meses después encontramos un sitio de unas 5 hectáreas en las montañas de la Provincia de Coclé, cercano al Parque Nacional Omar Torrijos, desde donde disfrutamos de impresionantes vistas de la cordillera hacia el norte, este y sur, y concluimos rápidamente que ese era sin duda el lugar en donde debía estar la casa. Así comenzamos a pasar fines de semana acampando allá, explorando, caminando por las montañas, bañándonos en el helado río que tumultuaba al pie del cerro, sintiendo, escuchando, oliendo- intentando entender la mejor manera de organizar e integrar la casa en el sitio y de retener la esencia de la experiencia de acampar en ella.

Desde el primer momento en que llegamos al lugar era aparente para todos que el panorama de la cordillera iba a ser el enfoque visual de la experiencia así que decidimos distribuir en el costado del cerro las diversas funciones de la casa en una línea con forma de “S”, siguiendo una cota topográfica y orientando todos los espacios hacia las vistas. Esta “S” está atravesada por la entrada principal a la casa- ubicada encima del sendero que usábamos para bajar del acampamento al río, hecho que formalizamos con un espejo de agua- una especie de antecámara al rio que aún se accede desde ese punto de la casa. En una de las alas creadas con este eje atravesado están ubicadas cuatro recámaras y tres baños; mientras que en la otra se ha organizado un amplio espacio que contiene la cocina, el comedor, la sala y tres terrazas suspendidas frente al valle.

La estructura de la casa consiste de fundaciones y vigas sísmicas de hormigón armado y una estructura portante de columnas y vigas de acero, la cual soporta un techo liviano de una sola agua. La fachada de persianas de madera fijas es la que ordena el patio de entrada a la casa, mientras que las fachadas norte, este y sur son grandes paños de vidrio o de mallas de mosquito abiertos a las vistas, el sol y los vientos que atraviesan la casa constantemente.

Los pisos son de concreto pulido y las terrazas que flotan sobre el costado del cerro, al igual que las fachadas, son de madera recuperada de casas demolidas en una antigua base de la fuerza aérea de Estados Unidos (antigua zona del Canal). Éstas fueron dispuestas en forma de persianas fijas, mientras que las paredes remanentes son de “M2”, un sistema de paneles de poliestireno recubiertos de una fina malla de alambre de acero que a su vez está repellada.

La estructura original tuvo que ser reforzado con armaduras de acero, las cuales han sido integradas a la expresión arquitectónica de Casa Copé. La estructura ha sido revestida principalmente con paneles fijos y persianas operables de madera de pino amarillo en la planta baja y de teca en las plantas altas. Los pisos interiores son de bálsamo y los de las áreas exteriores son de teca.

VIVIENDA PARA LA CLASE MEDIA: DI’

El agua, componente fundamental de la vida y símbolo de nacimiento o creación, es el elemento generador del concepto de diseño del proyecto. El agua moldea el sitio y el sitio moldea el proyecto.

El proyecto se origina en respuesta a una condición topográfica del Barrio Escalante en San José; condición creada por eventos hídricos a lo largo de siglos y que en los últimos 100 años ha sido alterada y destruida por el desarrollo de una ciudad sin planificación. Se elige este sitio como resultado de una valoración de la necesidad de rescatar terrenos en desuso y en abandono.

El proyecto busca ser un foco de actividad al generar espacios públicos – privados que son alimentados por un proyecto residencial ubicado entre dos áreas con usos definidos en la ciudad, actualmente desligados peatonalmente. Para atraer peatones y usuarios se cede el espacio de parque a la comunidad para el recreo con diferentes atractivos para unir las diferentes áreas del Barrio.

Uno de los puntos fundamentales en Di’ es lograr que la Quebrada Los Negritos vuelva a nacer y genera el concepto de desarrollo paisajístico del proyecto. Este concepto se basa en el tratamiento de todas las aguas servidas grises y pluviales del proyecto mediante una serie de biojardineras lineales interconectadas que van descendiendo suavemente hasta llegar a la parte alta del cañón en donde hay una naciente que se alimenta de este flujo continuo del agua usada en el proyecto (diagrama 8).

La base del diseño de las soluciones residenciales se enfoca en construir una propuesta con diseño contemporáneo enfocado en el Mercado meta del proyecto que será dirigido hacia profesionales jóvenes, estudiantes, familias pequeñas.

El proyecto se conforma de varios edificios conformados a su vez de pequeñas torres de 6 niveles. Todos los edificios se orientan de noreste a suroeste: cada fachada corta esta perpendicular a la dirección del viento facilitando la ventilación de cada apartamento. (Diagrama 2).

Se dejan las entradas de iluminación natural de manera que se aprovecha la iluminación indirecta, esto resulta en una menor área de incidencia solar directa y menor ganancia de calor (diagrama 4).

Se propone el uso de columnas verticales de ductos externos para minimizar recorridos de sistemas. Ya en la unidad todos los elementos mecánicos y de alimentación de electricidad, voz y datos viajan en línea adosados a un lado del apartamento (diagrama 6-7). Adicionalmente se reduce el consumo eléctrico general al establecer un sistema de calefacción de agua a base de colectores solares. (Diagrama 5).

El desfogue de aguas servidas se envía al sistema hídrico de purificación mediante biojardineras y las aguas negras mediante plantas de tratamiento, ambos sistemas desfogan en la resucitada sección de la Quebrada Los Negritos (diagrama 1).

El edificio se modula en un mismo ancho entre muro y muro para utilizar la misma formaleta y así no generar desechos. Un elemento vital es que el acabado de piso, paredes y cielos es en concreto expuesto, lo que evita el desperdicio de materiales y costos extras.

Sky Condos Perú

El proyecto nace a partir de la visualización de la identidad del Perú, de parte de su ser, de sus entrañas, donde la fuerza del pasado es testigo del presente, y viaja a cada paso en el imaginario de sus habitantes, se abre como escenario ocasional y en cada escena entreteje dos historias, un pasado y un presente.

A partir de un juego de tramas de esta fuerza del pasado, se resalta como elemento central la “Huaca”, definida como parte de la estructura de la ciudad, rememorando el antiguo Perú y su cultura, sus centros de veneración y culto.

El juego volumétrico de la “Huaca” lleva a la abstracción de un juego líneas y retículas que ayudan a establecer la complejidad dentro de la sencillez. El proyecto es una escena, es pausa y símbolo, pasado y presente, las líneas definen la estructura, la retícula conforma las posibilidades de composición, y la volumetría alberga la espacialidad que se conjuga con el contexto, el verde del campo, el azul del mar, y los tonos marrones de la ciudad.

Dentro de la retícula, el espacio se transforma, adentro y afuera, arriba y abajo, las dimensiones pierden límites para crear una experiencia sin igual en el usuario, la libertad se abre paso y el proyecto a veces se pierde en el azul del cielo, a veces se pierde en el verde del afuera, se transforma, y es oasis dentro de la ciudad.

Como principio, la estructura se define de una manera sencilla, donde las interrelaciones deseadas van a interpretar la complejidad. De esta manera, se establecen múltiples composiciones, enfatizando intenciones vinculadas principalmente con la búsqueda de espacialidad y confort.

Es así como se articulan al proyecto los matices ofrecidos por el contexto, el verde de los campos, la tranquilidad azul del océano, y los marrones, la tierra misma, creando un oasis dentro de la ciudad.

El proyecto se encuentra entonces “invadido” por el verde, por medio de jardines aéreos, o espacios verdes en altura, que van a predominar en los vacíos del juego volumétrico de la edificación y que toman dimensiones de hasta 4 pisos de altura, llegando a constituir hasta un 18% del área total del edificio.

A partir de esta particularidad se establece una fuerte relación entre los amplios espacios interiores, vinculándolos directamente con estos jardines. El agua es un elemento de suma importancia que también se encuentra presente, formando parte de las fachadas mediante la integración de piscinas sin límite.

El proyecto enmarca una volumetría dinámica dentro de una estructura que respeta la forma pura de los elementos urbanos del contexto: la estructura principal funciona como una columna vertebral en concreto, donde se localizan los núcleos de circulación vertical e instalaciones. La estructura secundaria en metal, es una estructura modular que funciona como marcos que sostienen los volúmenes habitables. Estos se pueden utilizar como andamios o la utilización de anclajes en vigas que facilitan la limpieza y mantenimiento del edificio.

Casa Salo – Panamá

Hace años vivía en París, en un apartamento en el sexto piso de un inmueble en la Rue Montmartre, en Les Halles. Eran cuatro minúsculos cuartos al final de una escalera desvencijada con dos ventanas hacia la calle y una hacia un patio interior y no podía estrecharme mis brazos sin tocar el techo. Durante años sentí que era el cielo, pero a medida que esa ilusión se desvanecía y parecía ser más como una camisa de fuerza que el paraíso.

Me encontré a menudo meditando en la idea de vivir algún día en un lugar sin paredes, sin ventanas, sin restricciones, sin límites.

Años más tarde vino la revelación. Era una hermosa tarde de febrero, el cielo estaba teñido de naranja y morado y estaba sentado en el “break” de Santa Catalina, cuando de repente se me ocurrió que tal vez encontraría lo que desde hace tanto tiempo soñaba en el promontorio que veía al oeste, en el horizonte. Y así fue.

Aunque a raíz de muchos años de práctica de agricultura de subsistencia, la cima del cerro había sido transformada en un campo baldío, quemado y estéril, estaba rodeado por el cielo y el océano infinito, con una franja de bosque seco desde donde emanaban los llantos de monos aulladores y había una vista hacia el sur que juraba dejaba ver hasta las Islas Galápagos.

Ese primer día en el cerro, sabía que si íbamos a intentar vivir allí tendríamos que recrear el ecosistema devastado como primer paso, y con esa meta en mente nos pusimos a construir una estructura hecha de materiales recuperados que llevamos en camión, cayuco, balsa, panga, a cuesta de caballo y a cuesta de espalda, a través de caminos enlodados, pasando por el Río Grande, manglares, playas y ensenadas hasta la cima del cerro. Allí construimos un gran techo para captar agua de lluvia en tanques y una cisterna abierta que sirve también de piscina, sembramos plantas, flores y árboles por todas partes y dejamos a la madre naturaleza tomar su curso.

A cambio nos regaló una explosión espontánea de vida- las aves volvieron primero, cantando en los aleros al amanecer- luego vinieron mariposas, ranas, serpientes, iguanas, más monos aulladores- hasta los venados que se habían cazado casi a la extinción, encontraron el camino de vuelta.

Siguiendo el ejemplo de la madre naturaleza y como respuesta a sus cambios de temperamento, crecimos la casa orgánicamente. Cuando venían rayos, truenos y tempestades como una alucinación desde el sur, hicimos el techo más grande en esa dirección, para encajar el choque de la colisión y deslizamos paredes traslúcidas para protegernos de la lluvia, asegurándonos un espacio de calma y la esperanza de salvación dentro del caos. Cuando los vientos cálidos del verano soplaron sin tregua desde el norte en un intento de barrernos de la cima del cerro, retiramos las paredes y el techo, ligero como una cometa, ondulaba como olas del océano o como un ave gigante tomando vuelo.

Comenzamos construyendo la casa SaLo con el objetivo de recrear un ecosistema y de investigar la naturaleza de la arquitectura tropical. Durante los últimos diecisiete años la casa ha sido como una especie de laboratorio donde hemos experimentado con estructuras, materiales y métodos de construcción, esperando de esa manera llegar a alguna conclusión respecto a estos temas.

Pero resulta que es mejor que el experimento se quede sin conclusiones y lo único que puedo decir con certeza es que la experiencia de construir y vivir allí nos ha llevado a apreciar más que nunca algunas cosas simples e infinitas como lo son el espacio y el tiempo, permitiéndonos de paso un destello de lo que tal vez sea el paraíso.

Casa Osmosis – Costa Rica

¿Cuántos pliegos podemos descubrir entre el interior y el exterior?

Esta fue la pregunta para una casa que se encuentra sobre una montaña con vista consumante de la cuenca del Río Tulín y Océano Pacífico de Playa Hermosa de Jacó. Es un hecho que el trópico no tiene las condiciones de frío y calor extremo que existen en las zonas temperadas, pero ¿de qué manera es aprovechable que los espacios interiores en el trópico no tienen que estar sellados del o hacia el exterior?

Esta fue la partida de la exploración para esta casa en donde el proceso arquitectónico fue metáfora del proceso biológico de osmosis. El programa fue definido en tres volúmenes sólidos los cuales se han separado y conectado entre sí por un espacio intersticial permeable a la luz, ventilación y libre circulación de sus residentes.

Los desplazamientos entre los volúmenes y el intersticio permeable fueron resultado de orientar a fuertes vistas y fuerzas del sitio. En esta casa las preguntas y sueños arquitectónicos fueron los que marcaron las pautas para las soluciones técnicas y no viceversa.

La permeabilidad a la luz se creó por medio una cubierta traslúcida y un cielo traslúcido, la permeabilidad a la ventilación se creó con cerramientos múltiples de metal expandido con cedazos y la libre circulación se creó con sistemas plegables y corredizos de escala exagerada que permiten una gran apertura de la casa con el exterior. Esta permeabilidad busca y crea espacios que apuntan hacia uno de los aspectos más primordiales de la vida: Crecimiento y movimiento.

Fuentes de crecimiento son la luz que brinda salud mental, física y emocional; así como la apropiada y continua ventilación natural, perteneciente a un equilibrio dinámico.

Salud entonces es uno de los resultados de asimilar un proceso biológico en la arquitectura como lo es el proceso biológico de “osmosis”. Osmosis es la permeabilidad entre un sistema y otro que permite de manera controlada un eventual balance entre ellos.

De esta manera la casa tiene múltiples capas entre el exterior y el interior y se pueden delimitar como las siguientes: Exterior, Exterior techada, Exterior techada luminosa, Interior techada luminosa-ventilada, Interior techada-ventilada e Interior. No es posible transitar de exterior a interior en esta casa sin atravesar estas capas y su consecuente efecto fenomenológico en el cuerpo y psique.

Es una exploración tropical pero no vernácula. Es una exploración contemporánea que busca entender el clima y su lugar dentro del espíritu de la época actual quien habita en el espíritu de sus residentes. El programa se desenvuelve tanto por las necesidades interiores del cliente como por las fuerzas existentes en el sitio. De esta manera su composición y circulación son también resultado de un proceso biológico de movimiento de fuerzas interiores y exteriores.

La conclusión es crear más perplejidad entre esta división preconcebida entre interior y exterior que ha sido adoptada de la arquitectura de las zonas temperadas. Así creando una solución más relevante al clima y condiciones del trópico.

A diferentes horas del día, esta casa se abre y se cierra de diferentes maneras y a toda hora esta es saludable y apta para sus residentes mientras continúe cambiando.