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INTERCONTINENTAL SANYA RESORT

Sanya Resort Intercontinental se encuentra en Sanya, Hainan, reconocida isla tropical de China. Se trata de un hotel de 350 habitaciones, el cual se extiende desde una bulliciosa zona de entretenimiento hasta el bosque natural del punto rocoso.
Un tercio de las habitaciones están ubicadas en un bloque lineal curvo de 10 pisos que enmarca el espacio de llegada. Todas las habitaciones tienen vistas al mar y se accede a través de corredores abiertos naturalmente ventilados que tienen vistas a las montañas circundantes. Estas habitaciones tienen baños con vistas y amplios balcones con camas de día incorporadas. Estas habitaciones funcionan igualmente bien para vacaciones o negocios, ya que están cerca del vestíbulo y las instalaciones funcionales.
Dos tercios de las habitaciones están ubicadas en enormes patios de agua; un innovador híbrido de villas independientes. Cada habitación tiene un baño de jardín al aire libre privado, y una cabaña separada que se accede a través de un puente o jardín. Las cabañas están sentadas sobre un enorme jardín de agua de una hectárea.
El diseño combina el master plan, el paisaje, la arquitectura y los interiores para establecer un paisajismo único: vistas al mar enmarcadas por árboles de coco reflejados en el agua, y luego re enmarcarse nuevamente con piedra, madera y tela, asegurando que cada habitación tenga una vista especial. El diseño de las diversas áreas públicas varía de urbano y formal a casual y playero, permitiendo que el hotel se dirija a muchos mercados diferentes y clientes.
Todo el complejo está diseñado como un mosaico de jardines habitados. Desde los jardines del cielo y buganvilias florecientes en el bloque de enormes jardines de agua, bloques de la habitación, a los jardines del patio amurallado y los pasillos de la habitación. Por su parte, los jardines de orquídeas predominan en el área de spa.
Cada espacio del Hotel se relaciona con un espacio al aire libre de carácter y humor diferente. Esta estrategia muestra el clima tropical de Sanya al máximo. Incluso los tejados son tratados como jardines, por lo que los bloques de gran altura alrededor permiten el espectador mirar hacia abajo un gran diseño de jardín que proporciona un primer plano enmarcando sus vistas al mar. La geometría de los tejados y jardines se inspira en los arrozales de Sanya. Las palmeras de coco marcan todas las vistas del mar.
El diseño se inspira en las pantallas, los palacios y los compuestos chinos, interpretados en una manera contemporánea. La enorme pantalla de hormigón prefabricado es una baldosa matemática aperiódica.
Estilísticamente el hotel es contemporáneo, fresco. Haciendo pleno uso de la disponibilidad de la artesanía, los materiales y la tecnología de China, la arquitectura y los interiores están diseñados juntos para crear un ambiente asiático contemporáneo integrado y continuo.
El hotel está diseñado bajo principios de sostenibilidad. El diseño pasivo de ahorro de energía (grandes voladizos, luz natural, ventilación cruzada, patios sombreados y techos plantados), el uso del paisaje estacional indígena así como la conservación y reutilización del agua son algunas de las estrategias utilizadas.
La innovación de diseño en general es la reelaboración del gran modelo de hotel en una nueva tipología, que combina la expresión del jardín con las tipologías urbanas para crear una jerarquía de privacidad y vitalidad.

 

MAR ADENTRO

La primera vez que visité el terreno y percibí el desierto con el agua de fondo en una línea horizontal, diáfana, clara, sentí la enorme pulsión del agua en medio de un sol calcinante. Este pedazo de tierra en medio de una cinta costera aglutinada de “Hoteles Todo Incluido” tenía que ser una caja que contuviera su propio mar y casi su propio aire; las circunstancias del universo habían creado un desierto unido al mar en una línea horizontal en el paisaje más minimalista y puro que puede dibujar un horizonte. A los lados de ese paisaje de ensueño contrastaba con lo que los humanos pensamos y construimos como estético y bautizamos como arquitectura. Por tanto, quise dibujar mi propia versión aislada del resto.
La mayor virtud de la arquitectura es la generación de sensaciones: a través del espacio transcurren una serie de planos en el ámbito sensitivo. Esa capacidad es mayor cuando el entorno permite que te fusiones a él y entonces forme parte de tu propio espacio. En ese sentido, quise tomar el horizonte y meterlo hasta un primer plano; el agua transcurre y bordea todo el proyecto, todos los volúmenes se abren al mar y dan la espalda a la ciudad que es el resto del entorno cargado de ruido. Es una especie de Medina abierta al mar. Cada volumen flotante contiene cuerpos interiores que son a su vez universos independientes; cada cuarto contiene visualmente un pedazo de mar, nadie se abstiene de verlo.
 
La construcción no ha evolucionado a la par de otras actividades, el automóvil por ejemplo en cien años pasó de ser una carreta a lo que hoy conocemos. Si veo el Pabellón de Mies Van Der Roe, en esencia, es muy parecido a lo que hoy transcurre, quizás transgredida un poco la arquitectura hacia la involución pues vemos estructuras innecesariamente complicadas dispersas en un mundo de propuestas arriesgadas que forman un paisaje actual que llamamos moderno o contemporáneo, pero no ha sido muy evolutivo.
  
Cada habitación de Mar Adentro fue construida en fábrica; Poliform fue nuestro aliado. Se construyó todo el cuerpo interior y lo mandamos en cajas por mar hasta su destino, ensambladas en sitio con mano de obra local. En pocos días, una habitación estaba lista con una calidad sujeta a la dictadura de una máquina y la sabiduría de una mano que ha dedicado su vida a ello, sin cabida a la improvisación, pero hecha con inteligencia, imaginación y empeño.
 
El proyecto Mar Adentro pudo construirse todo con ese proceso empleando un módulo cuya versatilidad le permite dividirse o sumarse para ser una estructura autónoma o dependiente de otra. Nuestro módulo principal es una especie de loft; si es dividido a la mitad son dos habitaciones, las más sencillas. Si se suma un módulo, se convierte en un apartamento de dos, tres o cuatro habitaciones. Si se suman dos cuerpos o cuatro, se forma una casa completa. Lo importante es la versatilidad de este cuerpo que puede ser totalmente construido en fábrica y amigablemente construido en sitio.

Proyecto RT

El objetivo conceptual de este proyecto era desarrollar una casa de dos pisos que visualmente diera la sensación de ser una estructura de un piso. Para ello, se elevó el nivel del suelo principal de la casa en 1,5 metros, creando un piso inferior, medio enterrado, pero que pudiera recibir en todo momento iluminación natural y ventilación. Se ubicaron todas las áreas de servicio y ocio, como un gran teatro, además de la sala de ejercicios y sauna, en esta misma planta.
El nivel de las áreas social y privada se distribuyó en dos volúmenes rectangulares similares. Estos volúmenes estaban dispuestos de manera paralela, desfasados uno del otro. Los bloques estaban unidos por un recubrimiento que también formaba el saliente, generando un espacio de circulación que, aunque estar cerrado, da la sensación de ser un elemento ubicado en el exterior. La sala toca de manera directa el nivel del suelo, permitiendo generar por lo tanto un techo más alto con el resto de los espacios. Al lado de la calle, la construcción se separa del suelo, ya que no hay piso inferior en este punto de la construcción.
 
A pesar del uso obligatorio de un techo inclinado y tejas cerámicas, la cubierta de la casa parece plana, ya que desde el exterior todo lo que se puede ver es el reborde de madera y el vidrio. La pendiente muy leve que se creó es sólo visible desde el interior. La forma triangular de la piscina, fue determinado por los límites de la propia construcción.
Estructuralmente, se utilizó hormigón armado para las cimentaciones y el suelo medio enterrado, columnas y vigas metálicas para el piso principal y una estructura de madera para la cubierta del techo.
Los principales materiales de acabado son madera carbonizada y mármol travertino.

Casa Cueva

La finca Cuevas del Pino se asienta en la falda de Sierra Morena en España, sobre unos terrenos de piedra calcarenita dispuesta en estratos ligeramente inclinados que dan lugar a diversas formaciones geológicas propias de la zona, entre las cuales destacan las cuevas que han sido el resultado de la extracción de piedra desde las canteras que suministraban a la Córdoba califal durante el esplendor de Al-Andalus.
Fruto del aprovechamiento de una de estas oquedades en la roca, surgió en el pasado un pequeño refugio para el vigilante del ganado que hoy se ha rehabilitado como alojamiento rural, en consonancia con la nueva actividad desarrollada en la finca.
Tanto los muros preexistentes como la propia roca acotaban y definían un recinto de gran riqueza espacial y material, por lo que decidimos enfocar la intervención hacia un diálogo fluido y constante entre dichas preexistencias y la nueva Arquitectura, siempre desde una posición respetuosa y cómplice, buscando la proximidad en lugar del contacto directo.
 
De ese diálogo hemos obtenido una nueva experiencia espacial que logra poner en valor la naturaleza tectónica del lugar mediante el empleo de los nuevos elementos arquitectónicos: volúmenes limpios y silenciosos, espacios amplios y diáfanos, empleo de materiales pétreos como el hormigón o el mármol en los pavimentos, aperturas de vidrio hacia el sur para buscar luz natural y mobiliario de madera fabricado artesanalmente para dotar de calidez a la casa cueva.
 
Tras atravesar un jardín circular de 3.000m 2 dentro de una finca de 23 hectáreas dedicada a agricultura  ecológica, con cultivos de remolacha, ajo y árboles de diferentes variedades autóctonas; encontramos la fachada de la casa cueva junto a una serie de construcciones vernáculas de acabado blanco vinculadas al uso tradicional de la finca. El sendero nos guía hasta la terraza de la casa cueva, la cual nos recibe descendiendo a través de una escalera para alojarse ya en el interior de la tierra, a una cota intermedia desde la cual se puede disfrutar del entorno y contemplar la riqueza de la Naturaleza circundante. Este espacio es además el preámbulo de la cueva propiamente dicha, por lo que adquiere especial protagonismo al constituirse como punto de inflexión entre exterior e interior, mostrándonos el contraste entre la fuerza de la piedra y la ligereza de una arquitectura sencilla y discreta que se adapta a la forma de la cueva para adentrarse en su interior y acondicionar un refugio.
 
El empleo del vidrio en la fachada, además de cumplir su función lógica de captación de luz natural para alimentar al espacio interior, nos permite crear un juego de transparencias que de igual modo nos ayudan a vislumbrar las características de este espacio en el que estamos a punto de adentrarnos, algo que durante la noche adquiere su mayor esplendor gracias al contraste de materiales y a una iluminación especialmente cuidada.
 
El acceso al interior de la casa cueva supone la entrada a un espacio inesperado, lleno de matices sensoriales no conocidos, donde el silencio pasa a tomar protagonismo fugaz antes de vernos sorprendidos por los efectos de la luz sobre la piedra y los distintos materiales que configuran este espacio, todo ello acompañado de una sensación térmica constante durante todo el año. Esto permite preservar la masividad de la cueva independientemente de las condiciones climatológicas existentes en el exterior, tanto en el frío invierno como durante el caluroso verano, lo cual sorprende aún más.
A diferencia de otros espacios similares ejecutados en cuevas, los cuales suelen organizarse a modo de fondo de saco como resultado de una excavación directa en la tierra, la particularidad de esta casa cueva es la presencia en la zona del dormitorio de una amplia apertura al exterior orientada al este capaz de captar la luz de la mañana, al mismo tiempo que permite una ventilación cruzada que renueva de manera saludable el aire de todas las estancias.
Siendo conscientes del valor del espacio natural en el que se trabajaba e intentando causar el menor impacto posible sobre las paredes y techos de piedra, el proyecto se planteó como un suelo multifuncional capaz de dar respuesta a las distintas necesidades del alojamie nto. Este elemento, ejecutado mediante una losa de hormigón pulido a modo de piedra artificial, es capaz de dialogar con su entorno sin tocarlo al mismo tiempo que distribuye las distintas instalaciones para hacerlas llegar a aquellos puntos donde resulta necesario, elevándose a modo de división vertical en el baño, único sector diferenciado para dotarlo de intimidad.
El contacto directo entre las preexistencias y los nuevos elementos se evitó en la medida de los posible como gesto de respeto y, en aquellos puntos donde la intervención lo requería, se intentó siempre optar por materiales en estado natural cuya presencia permitiera en todo momento el comportamiento propio de la cueva en cada una de sus variables.
Durante el proceso de diseño y construcción, el cual supuso un largo periodo de tiempo dada la complejidad de la obra, se pudo contar con la participación de distintos colaboradores quienes aportaron su particular punto de vista durante la toma de decisiones. Dentro de este grupo de personas, la propietaria y artista Pilar del Pino tomó un especial protagonismo participando como interiorista y coordinadora de los distintos agentes intervinientes.

Casa Santa María – Nicaragua

Casa Santamaría es una Residencia de los años 60, una joya de la historia que ha sido intervenida para su completa restauración, pensada para mantener la esencia de la vivienda y actualizar sus sistemas para el uso cotidiano.

Casa Santamaría responde a una arquitectura del movimiento moderno de los 60s, con espacios amplios abiertos a una vista espectacular, con una composición horizontal tanto en planta como en elevación que genera proporción y un diálogo continuo entre la escala humana y el espacio interno. El programa de necesidades alberga los espacios sociales al centro de la composición, destacando un corredor majestuoso que permite el acceso a todos los ambientes de la planta.

La pureza de sus volúmenes permite un juego de sombras de jerarquía entre ellos. Se buscó en todo momento la integración de los espacios: un garaje (carport), espejo de agua, desayunador, terraza al aire libre y un bar junto a la piscina.

El patio interno frente al recibidor permite la iluminación y ventilación cruzada permanente. Además, se logra el aprovechamiento de las visuales, observándose vistas panorámicas espectaculares: noreste Tipitapa, norte las montañas de Estelí y noroeste el volcán Momotombo.

El sistema constructivo original es de fundaciones aisladas de concreto reforzado, paredes de mampostería confinada enchapadas con fachaletas de barro en su exterior y losas de concreto con sistema de bovedillas. El uso balanceado de madera en ciertos ambientes del interior, en pisos y cielos, genera calidez al mezclarse con las paredes internas blancas. El proceso de reforzamiento de las paredes obligó a forrarlas en su interior. La incorporación de nuevas canalizaciones eléctricas se introdujo en el nuevo forro de tabla yeso, evitando el corte de los muros y por ende, el deterioro de la estructura.

Se reformó en su totalidad el área de la piscina, incluyendo los sistemas de iluminación y bombeo de agua. La incorporación del bar adyacente a la piscina genera un destino en el eje de circulación principal de la casa. La actualización de sistema de ventanas en todos los vanos de la casa maximiza e incorpora la vista de adentro hacia afuera y viceversa, creando una transparencia que amplifica la sensación del espacio.

El tema de sostenibilidad se aborda en la búsqueda de re-habitar la casa mediante un proceso de preservación y conservación, rescatando el acervo histórico de la arquitectura moderna de la ciudad de Managua. El criterio fundamental en esta obra, fue el de intervenir la casa sin alterar el equilibrio formal de la misma, utilizando productos localmente accesibles y mano de obra calificada.

La colocación de pozos de luz a lo largo de casa, iluminan y ventilan naturalmente los ambientes. La sustitución de iluminación incandescente por tecnología led reduce el consumo energético drásticamente. El control de las escenas de luz y sonido genera eficiencia en los espacios; a la vez que generan una relación constante entre el exterior y el interior para un confort total en la edificación.

La climatización de todos los ambientes de la casa se actualizó utilizando aires acondicionados de última tecnología, también generando una reducción al consumo energético. La colocación de filtros UV en los vidrios permite el resguardo de las pinturas y muebles. Por su parte, la sutil intervención compositiva realizada genera a su vez un efecto de protección solar: las pérgolas y losas voladas se integran junto a aislantes termo-acústicos para mantener el control de la temperatura interna.

Mediante la intervención inteligente realizada se ha logrado preservar esta pieza histórica, Casa Santamaría, que hoy en día tiene un valor intangible dentro de nuestra sociedad y permite que sus habitantes vivan de acuerdo a estándares de confort y sostenibilidad que deben ser promovidos en el Siglo XXI.

 

 

Arquitecto: Arq. Kelton Villavicencio

Estructural: Ing. Jimmy Altamirano / Ing. Raúl Hernández.

Eléctrico: Energisa

Constructor: Erling Ramirez 

Administración: Inversiones Inmobiliarias y Valores S.A. 

Área Construida: 890 m²

Periodo de construcción: 12 meses

Tree House – Costa Rica

El proyecto Tree House nace como un refugio que pudiera permitir un escape de la ciudad para nuestro cliente, químico de profesión y artista por vocación.  El terreno se encuentra en Costa Rica, en una zona boscosa en Carrillo de Guanacaste.

Desde el inicio del proceso y por las condiciones del sitio, se planteó conservar la mayor cantidad de árboles existentes en la propiedad. Esto generó como punto de partida la integración de la casa con su contexto inmediato logrando con ello que conceptos como permeabilidad, integración y la relación exterior – interior sean fundamentales en el proceso de diseño.

La casa necesitaba ser segura ya que permanece deshabitada muchas semanas al año, y además, ser resistente a las condiciones climáticas que afectan la zona como la brisa marina. De estas limitantes nace la idea de proponer una arquitectura brutalista, un refugio de hormigón armado con membranas permeables que se adapten a las temporalidades, al programa arquitectónico y al clima.

Un punto de suma importancia fue la integración de un árbol existente que atravesaba el espacio social, logrando una sinergia entre la casa y este espectacular ser vivo. “El exterior se vive y disfruta en el espacio interno y el interior se proyecta hacia el exterior”.

La casa se compone de tres volúmenes puros, los que fungen como contenedores de las actividades espaciales solicitadas. Éstos son articulados con la topografía del terreno y tienen la capacidad de adaptarse según los requerimientos de sus usuarios.

El acceso principal se encuentra elevado sobre el nivel de estacionamientos y plantea un recorrido que permite estar en constante contacto con su entorno natural.  La cocina se encuentra en el corazón de la casa, en el área de estar, frente al árbol, al que rodea la sala. El cerramiento en acero expuesto perforado utilizó un patrón abstracto que se generó a partir del arte realizado por el cliente. Este tipo de filtro especial permite la conexión interior-exterior deseada en el espacio.

Este espacio social se abre hacia la terraza que contiene la piscina, la cual se desborda hacia el bosque que lo rodea, generando un sonido que imita un riachuelo y que proporciona una conexión sensorial especial.

Un porcentaje amplio de las ventanas se encuentran protegidas por las citadas estructuras de acero perforado, las cuales generan una interacción con el movimiento del sol tamizando los espacios durante el día e incrementando el confort térmico de la vivienda.

La habitación principal se compone de un espacio de dos niveles; en la parte baja se encuentra la recámara con su baño, con vista al jardín posterior donde se realizó una composición con los arboles existentes, agregando piedra blanca molida propia de la zona. La escalera se encuentra flotando sobre la pared en concreto expuesto oscuro, proyectando la circulación vertical con tensores de acero que funcionan como baranda virtual y dirigen hacia el taller del artista.

El taller se encuentra a nivel con la copa de los arboles y permite salir a la losa que funciona como cubierta-terraza y permite una conexión única del artista con su entorno en todo momento.

Casa Copé – Panamá

Habíamos conocido los clientes cuando nos visitaron un fin de año en Casa SaLo. Estaban en ese tiempo en busca de un terreno en las montañas de la cordillera central del país, donde soñaban con construir una casa de campo, y al cabo de su estancia aquel fin de año con nosotros, pidieron que se les asesorara en la búsqueda de un sitio en donde realizar su proyecto.

Unos meses después encontramos un sitio de unas 5 hectáreas en las montañas de la Provincia de Coclé, cercano al Parque Nacional Omar Torrijos, desde donde disfrutamos de impresionantes vistas de la cordillera hacia el norte, este y sur, y concluimos rápidamente que ese era sin duda el lugar en donde debía estar la casa. Así comenzamos a pasar fines de semana acampando allá, explorando, caminando por las montañas, bañándonos en el helado río que tumultuaba al pie del cerro, sintiendo, escuchando, oliendo- intentando entender la mejor manera de organizar e integrar la casa en el sitio y de retener la esencia de la experiencia de acampar en ella.

Desde el primer momento en que llegamos al lugar era aparente para todos que el panorama de la cordillera iba a ser el enfoque visual de la experiencia así que decidimos distribuir en el costado del cerro las diversas funciones de la casa en una línea con forma de “S”, siguiendo una cota topográfica y orientando todos los espacios hacia las vistas. Esta “S” está atravesada por la entrada principal a la casa- ubicada encima del sendero que usábamos para bajar del acampamento al río, hecho que formalizamos con un espejo de agua- una especie de antecámara al rio que aún se accede desde ese punto de la casa. En una de las alas creadas con este eje atravesado están ubicadas cuatro recámaras y tres baños; mientras que en la otra se ha organizado un amplio espacio que contiene la cocina, el comedor, la sala y tres terrazas suspendidas frente al valle.

La estructura de la casa consiste de fundaciones y vigas sísmicas de hormigón armado y una estructura portante de columnas y vigas de acero, la cual soporta un techo liviano de una sola agua. La fachada de persianas de madera fijas es la que ordena el patio de entrada a la casa, mientras que las fachadas norte, este y sur son grandes paños de vidrio o de mallas de mosquito abiertos a las vistas, el sol y los vientos que atraviesan la casa constantemente.

Los pisos son de concreto pulido y las terrazas que flotan sobre el costado del cerro, al igual que las fachadas, son de madera recuperada de casas demolidas en una antigua base de la fuerza aérea de Estados Unidos (antigua zona del Canal). Éstas fueron dispuestas en forma de persianas fijas, mientras que las paredes remanentes son de “M2”, un sistema de paneles de poliestireno recubiertos de una fina malla de alambre de acero que a su vez está repellada.

La estructura original tuvo que ser reforzado con armaduras de acero, las cuales han sido integradas a la expresión arquitectónica de Casa Copé. La estructura ha sido revestida principalmente con paneles fijos y persianas operables de madera de pino amarillo en la planta baja y de teca en las plantas altas. Los pisos interiores son de bálsamo y los de las áreas exteriores son de teca.

Edificios Sostenibles en Ciudad Del Saber – Panamá

¿Cuál es el principal objetivo de la Fundación Ciudad del Saber al construir edificaciones sostenibles? Desde el año 2009, Ciudad del Saber cuenta con un Plan Maestro de Desarrollo Urbano, cuyo objetivo general es ordenar su crecimiento, posibilitando el desarrollo de nuevas estructuras y espacios, dentro de una visión integral y con una adecuada provisión de infraestructuras.

Al Plan Maestro se ha incorporado la Estrategia “Ciudad Sostenible” que desarrolla un conjunto de principios sobre edificación, gestión de espacios, movilidad, manejo de desechos, comunicación y gestión del conocimiento, teniendo como horizonte convertir a Ciudad del Saber en un referente en materia de desarrollo urbano sostenible en Panamá.

Nuestras directrices sobre edificación sostenible, que emanan de la estrategia “Ciudad Sostenible”, establecen que en las nuevas edificaciones deben incorporarse consideraciones bioclimáticas y de sostenibilidad, siendo todas ellas sometidas al sistema de certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), regulado por el US Green Building Council. Esto garantiza que sean eficientes en el consumo de energía y agua, saludables, cómodas, multifuncionales, de relativo bajo costo de operación y mantenimiento y diseñadas para tener una larga vida útil y un impacto positivo en el ambiente, en los usuarios y en la comunidad.

Las edificaciones deben responder también a una planificación que garantice la preservación del entorno natural, la eliminación total de barreras arquitectónicas (facilitando el acceso a personas de movilidad reducida) y el acercamiento de los peatones a los edificios. La certificación LEED sirve como herramienta para poder medir cuán sostenible es un edificio en temas de eficiencia en el uso de agua, energía, materiales, recursos, calidad del ambiente interno e innovación en diseño.

¿Con cuántas edificaciones certificadas como sostenibles cuenta la Ciudad del Saber y cuáles son?  Actualmente contamos con 4 edificios certificados: El complejo de dormitorios, que es el primer edificio LEED Platinum (la más alta certificación LEED) en Panamá y el cuarto en América Latina. También tenemos La Plaza y la Terminal de Trasbordo, ambos certificados LEED Gold.

Asimismo, en el campus de Ciudad del Saber SENACYT está construyendo un complejo de 3 edificios que albergará las sedes de SENACYT, INDICASAT y el Centro Nacional de Metrología (CENAMEP). El edificio de SENACYT, inaugurado en marzo de 2014, ya cuenta con la certificación LEED Gold.

¿Qué tan rentables les ha resultado sus estructuras sostenibles? En cuanto a valor económico, cuál es la diferencia entre una edificación con estándares sostenibles en comparación con una infraestructura tradicional?  Para analizar la rentabilidad de un edificio sostenible es importante ver el proyecto como un todo, de forma integral, en lo referente al diseño, la construcción y la operación.

En materia de diseño, la Fundación Ciudad del Saber ha optado por una arquitectura bioclimática que aprovecha los recursos disponibles (luz solar, vegetación, agua de lluvia, vientos) para disminuir el impacto ambiental del proyecto. Si bien esto no es un requisito indispensable para obtener una certificación LEED, la arquitectura bioclimática reduce las necesidades de costosos equipamientos.

En el momento de la construcción, la certificación exige tener los controles de calidad durante todo el proceso, lo que controla enormemente que se produzcan sobrecostos. Eso redunda en un beneficio económico.

Finalmente, durante la etapa de operación del edificio, se ven los beneficios en cuanto a ahorro energético, ahorro de agua y, por supuesto, en la calidad del ambiente para las personas que usan el edificio, lo cual es fundamental para poder empezar a hablar de sostenibilidad.

¿Es rentable invertir en edificios verdes? Por qué? Definitivamente. Además del compromiso de la Fundación Ciudad del Saber en favorecer un nuevo modelo de desarrollo urbano con responsabilidad social y ambiental, el proceso de una certificación funciona como una herramienta de eficiencia que redunda en costos operativos más bajos y controlados.

Los grandes cambios que se están produciendo de forma acelerada en todo el mundo han hecho aún más necesario que la ciudadanía asuma la responsabilidad de participar en la creación y el desarrollo del propio entorno que habita, de formas que sean replicables en los niveles regional, nacional y mundial.