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INTERCONTINENTAL SANYA RESORT

Sanya Resort Intercontinental se encuentra en Sanya, Hainan, reconocida isla tropical de China. Se trata de un hotel de 350 habitaciones, el cual se extiende desde una bulliciosa zona de entretenimiento hasta el bosque natural del punto rocoso.
Un tercio de las habitaciones están ubicadas en un bloque lineal curvo de 10 pisos que enmarca el espacio de llegada. Todas las habitaciones tienen vistas al mar y se accede a través de corredores abiertos naturalmente ventilados que tienen vistas a las montañas circundantes. Estas habitaciones tienen baños con vistas y amplios balcones con camas de día incorporadas. Estas habitaciones funcionan igualmente bien para vacaciones o negocios, ya que están cerca del vestíbulo y las instalaciones funcionales.
Dos tercios de las habitaciones están ubicadas en enormes patios de agua; un innovador híbrido de villas independientes. Cada habitación tiene un baño de jardín al aire libre privado, y una cabaña separada que se accede a través de un puente o jardín. Las cabañas están sentadas sobre un enorme jardín de agua de una hectárea.
El diseño combina el master plan, el paisaje, la arquitectura y los interiores para establecer un paisajismo único: vistas al mar enmarcadas por árboles de coco reflejados en el agua, y luego re enmarcarse nuevamente con piedra, madera y tela, asegurando que cada habitación tenga una vista especial. El diseño de las diversas áreas públicas varía de urbano y formal a casual y playero, permitiendo que el hotel se dirija a muchos mercados diferentes y clientes.
Todo el complejo está diseñado como un mosaico de jardines habitados. Desde los jardines del cielo y buganvilias florecientes en el bloque de enormes jardines de agua, bloques de la habitación, a los jardines del patio amurallado y los pasillos de la habitación. Por su parte, los jardines de orquídeas predominan en el área de spa.
Cada espacio del Hotel se relaciona con un espacio al aire libre de carácter y humor diferente. Esta estrategia muestra el clima tropical de Sanya al máximo. Incluso los tejados son tratados como jardines, por lo que los bloques de gran altura alrededor permiten el espectador mirar hacia abajo un gran diseño de jardín que proporciona un primer plano enmarcando sus vistas al mar. La geometría de los tejados y jardines se inspira en los arrozales de Sanya. Las palmeras de coco marcan todas las vistas del mar.
El diseño se inspira en las pantallas, los palacios y los compuestos chinos, interpretados en una manera contemporánea. La enorme pantalla de hormigón prefabricado es una baldosa matemática aperiódica.
Estilísticamente el hotel es contemporáneo, fresco. Haciendo pleno uso de la disponibilidad de la artesanía, los materiales y la tecnología de China, la arquitectura y los interiores están diseñados juntos para crear un ambiente asiático contemporáneo integrado y continuo.
El hotel está diseñado bajo principios de sostenibilidad. El diseño pasivo de ahorro de energía (grandes voladizos, luz natural, ventilación cruzada, patios sombreados y techos plantados), el uso del paisaje estacional indígena así como la conservación y reutilización del agua son algunas de las estrategias utilizadas.
La innovación de diseño en general es la reelaboración del gran modelo de hotel en una nueva tipología, que combina la expresión del jardín con las tipologías urbanas para crear una jerarquía de privacidad y vitalidad.

 

Casa Santa María – Nicaragua

Casa Santamaría es una Residencia de los años 60, una joya de la historia que ha sido intervenida para su completa restauración, pensada para mantener la esencia de la vivienda y actualizar sus sistemas para el uso cotidiano.

Casa Santamaría responde a una arquitectura del movimiento moderno de los 60s, con espacios amplios abiertos a una vista espectacular, con una composición horizontal tanto en planta como en elevación que genera proporción y un diálogo continuo entre la escala humana y el espacio interno. El programa de necesidades alberga los espacios sociales al centro de la composición, destacando un corredor majestuoso que permite el acceso a todos los ambientes de la planta.

La pureza de sus volúmenes permite un juego de sombras de jerarquía entre ellos. Se buscó en todo momento la integración de los espacios: un garaje (carport), espejo de agua, desayunador, terraza al aire libre y un bar junto a la piscina.

El patio interno frente al recibidor permite la iluminación y ventilación cruzada permanente. Además, se logra el aprovechamiento de las visuales, observándose vistas panorámicas espectaculares: noreste Tipitapa, norte las montañas de Estelí y noroeste el volcán Momotombo.

El sistema constructivo original es de fundaciones aisladas de concreto reforzado, paredes de mampostería confinada enchapadas con fachaletas de barro en su exterior y losas de concreto con sistema de bovedillas. El uso balanceado de madera en ciertos ambientes del interior, en pisos y cielos, genera calidez al mezclarse con las paredes internas blancas. El proceso de reforzamiento de las paredes obligó a forrarlas en su interior. La incorporación de nuevas canalizaciones eléctricas se introdujo en el nuevo forro de tabla yeso, evitando el corte de los muros y por ende, el deterioro de la estructura.

Se reformó en su totalidad el área de la piscina, incluyendo los sistemas de iluminación y bombeo de agua. La incorporación del bar adyacente a la piscina genera un destino en el eje de circulación principal de la casa. La actualización de sistema de ventanas en todos los vanos de la casa maximiza e incorpora la vista de adentro hacia afuera y viceversa, creando una transparencia que amplifica la sensación del espacio.

El tema de sostenibilidad se aborda en la búsqueda de re-habitar la casa mediante un proceso de preservación y conservación, rescatando el acervo histórico de la arquitectura moderna de la ciudad de Managua. El criterio fundamental en esta obra, fue el de intervenir la casa sin alterar el equilibrio formal de la misma, utilizando productos localmente accesibles y mano de obra calificada.

La colocación de pozos de luz a lo largo de casa, iluminan y ventilan naturalmente los ambientes. La sustitución de iluminación incandescente por tecnología led reduce el consumo energético drásticamente. El control de las escenas de luz y sonido genera eficiencia en los espacios; a la vez que generan una relación constante entre el exterior y el interior para un confort total en la edificación.

La climatización de todos los ambientes de la casa se actualizó utilizando aires acondicionados de última tecnología, también generando una reducción al consumo energético. La colocación de filtros UV en los vidrios permite el resguardo de las pinturas y muebles. Por su parte, la sutil intervención compositiva realizada genera a su vez un efecto de protección solar: las pérgolas y losas voladas se integran junto a aislantes termo-acústicos para mantener el control de la temperatura interna.

Mediante la intervención inteligente realizada se ha logrado preservar esta pieza histórica, Casa Santamaría, que hoy en día tiene un valor intangible dentro de nuestra sociedad y permite que sus habitantes vivan de acuerdo a estándares de confort y sostenibilidad que deben ser promovidos en el Siglo XXI.

 

 

Arquitecto: Arq. Kelton Villavicencio

Estructural: Ing. Jimmy Altamirano / Ing. Raúl Hernández.

Eléctrico: Energisa

Constructor: Erling Ramirez 

Administración: Inversiones Inmobiliarias y Valores S.A. 

Área Construida: 890 m²

Periodo de construcción: 12 meses

Tree House – Costa Rica

El proyecto Tree House nace como un refugio que pudiera permitir un escape de la ciudad para nuestro cliente, químico de profesión y artista por vocación.  El terreno se encuentra en Costa Rica, en una zona boscosa en Carrillo de Guanacaste.

Desde el inicio del proceso y por las condiciones del sitio, se planteó conservar la mayor cantidad de árboles existentes en la propiedad. Esto generó como punto de partida la integración de la casa con su contexto inmediato logrando con ello que conceptos como permeabilidad, integración y la relación exterior – interior sean fundamentales en el proceso de diseño.

La casa necesitaba ser segura ya que permanece deshabitada muchas semanas al año, y además, ser resistente a las condiciones climáticas que afectan la zona como la brisa marina. De estas limitantes nace la idea de proponer una arquitectura brutalista, un refugio de hormigón armado con membranas permeables que se adapten a las temporalidades, al programa arquitectónico y al clima.

Un punto de suma importancia fue la integración de un árbol existente que atravesaba el espacio social, logrando una sinergia entre la casa y este espectacular ser vivo. “El exterior se vive y disfruta en el espacio interno y el interior se proyecta hacia el exterior”.

La casa se compone de tres volúmenes puros, los que fungen como contenedores de las actividades espaciales solicitadas. Éstos son articulados con la topografía del terreno y tienen la capacidad de adaptarse según los requerimientos de sus usuarios.

El acceso principal se encuentra elevado sobre el nivel de estacionamientos y plantea un recorrido que permite estar en constante contacto con su entorno natural.  La cocina se encuentra en el corazón de la casa, en el área de estar, frente al árbol, al que rodea la sala. El cerramiento en acero expuesto perforado utilizó un patrón abstracto que se generó a partir del arte realizado por el cliente. Este tipo de filtro especial permite la conexión interior-exterior deseada en el espacio.

Este espacio social se abre hacia la terraza que contiene la piscina, la cual se desborda hacia el bosque que lo rodea, generando un sonido que imita un riachuelo y que proporciona una conexión sensorial especial.

Un porcentaje amplio de las ventanas se encuentran protegidas por las citadas estructuras de acero perforado, las cuales generan una interacción con el movimiento del sol tamizando los espacios durante el día e incrementando el confort térmico de la vivienda.

La habitación principal se compone de un espacio de dos niveles; en la parte baja se encuentra la recámara con su baño, con vista al jardín posterior donde se realizó una composición con los arboles existentes, agregando piedra blanca molida propia de la zona. La escalera se encuentra flotando sobre la pared en concreto expuesto oscuro, proyectando la circulación vertical con tensores de acero que funcionan como baranda virtual y dirigen hacia el taller del artista.

El taller se encuentra a nivel con la copa de los arboles y permite salir a la losa que funciona como cubierta-terraza y permite una conexión única del artista con su entorno en todo momento.

Casa Copé – Panamá

Habíamos conocido los clientes cuando nos visitaron un fin de año en Casa SaLo. Estaban en ese tiempo en busca de un terreno en las montañas de la cordillera central del país, donde soñaban con construir una casa de campo, y al cabo de su estancia aquel fin de año con nosotros, pidieron que se les asesorara en la búsqueda de un sitio en donde realizar su proyecto.

Unos meses después encontramos un sitio de unas 5 hectáreas en las montañas de la Provincia de Coclé, cercano al Parque Nacional Omar Torrijos, desde donde disfrutamos de impresionantes vistas de la cordillera hacia el norte, este y sur, y concluimos rápidamente que ese era sin duda el lugar en donde debía estar la casa. Así comenzamos a pasar fines de semana acampando allá, explorando, caminando por las montañas, bañándonos en el helado río que tumultuaba al pie del cerro, sintiendo, escuchando, oliendo- intentando entender la mejor manera de organizar e integrar la casa en el sitio y de retener la esencia de la experiencia de acampar en ella.

Desde el primer momento en que llegamos al lugar era aparente para todos que el panorama de la cordillera iba a ser el enfoque visual de la experiencia así que decidimos distribuir en el costado del cerro las diversas funciones de la casa en una línea con forma de “S”, siguiendo una cota topográfica y orientando todos los espacios hacia las vistas. Esta “S” está atravesada por la entrada principal a la casa- ubicada encima del sendero que usábamos para bajar del acampamento al río, hecho que formalizamos con un espejo de agua- una especie de antecámara al rio que aún se accede desde ese punto de la casa. En una de las alas creadas con este eje atravesado están ubicadas cuatro recámaras y tres baños; mientras que en la otra se ha organizado un amplio espacio que contiene la cocina, el comedor, la sala y tres terrazas suspendidas frente al valle.

La estructura de la casa consiste de fundaciones y vigas sísmicas de hormigón armado y una estructura portante de columnas y vigas de acero, la cual soporta un techo liviano de una sola agua. La fachada de persianas de madera fijas es la que ordena el patio de entrada a la casa, mientras que las fachadas norte, este y sur son grandes paños de vidrio o de mallas de mosquito abiertos a las vistas, el sol y los vientos que atraviesan la casa constantemente.

Los pisos son de concreto pulido y las terrazas que flotan sobre el costado del cerro, al igual que las fachadas, son de madera recuperada de casas demolidas en una antigua base de la fuerza aérea de Estados Unidos (antigua zona del Canal). Éstas fueron dispuestas en forma de persianas fijas, mientras que las paredes remanentes son de “M2”, un sistema de paneles de poliestireno recubiertos de una fina malla de alambre de acero que a su vez está repellada.

La estructura original tuvo que ser reforzado con armaduras de acero, las cuales han sido integradas a la expresión arquitectónica de Casa Copé. La estructura ha sido revestida principalmente con paneles fijos y persianas operables de madera de pino amarillo en la planta baja y de teca en las plantas altas. Los pisos interiores son de bálsamo y los de las áreas exteriores son de teca.

Edificios Sostenibles en Ciudad Del Saber – Panamá

¿Cuál es el principal objetivo de la Fundación Ciudad del Saber al construir edificaciones sostenibles? Desde el año 2009, Ciudad del Saber cuenta con un Plan Maestro de Desarrollo Urbano, cuyo objetivo general es ordenar su crecimiento, posibilitando el desarrollo de nuevas estructuras y espacios, dentro de una visión integral y con una adecuada provisión de infraestructuras.

Al Plan Maestro se ha incorporado la Estrategia “Ciudad Sostenible” que desarrolla un conjunto de principios sobre edificación, gestión de espacios, movilidad, manejo de desechos, comunicación y gestión del conocimiento, teniendo como horizonte convertir a Ciudad del Saber en un referente en materia de desarrollo urbano sostenible en Panamá.

Nuestras directrices sobre edificación sostenible, que emanan de la estrategia “Ciudad Sostenible”, establecen que en las nuevas edificaciones deben incorporarse consideraciones bioclimáticas y de sostenibilidad, siendo todas ellas sometidas al sistema de certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design), regulado por el US Green Building Council. Esto garantiza que sean eficientes en el consumo de energía y agua, saludables, cómodas, multifuncionales, de relativo bajo costo de operación y mantenimiento y diseñadas para tener una larga vida útil y un impacto positivo en el ambiente, en los usuarios y en la comunidad.

Las edificaciones deben responder también a una planificación que garantice la preservación del entorno natural, la eliminación total de barreras arquitectónicas (facilitando el acceso a personas de movilidad reducida) y el acercamiento de los peatones a los edificios. La certificación LEED sirve como herramienta para poder medir cuán sostenible es un edificio en temas de eficiencia en el uso de agua, energía, materiales, recursos, calidad del ambiente interno e innovación en diseño.

¿Con cuántas edificaciones certificadas como sostenibles cuenta la Ciudad del Saber y cuáles son?  Actualmente contamos con 4 edificios certificados: El complejo de dormitorios, que es el primer edificio LEED Platinum (la más alta certificación LEED) en Panamá y el cuarto en América Latina. También tenemos La Plaza y la Terminal de Trasbordo, ambos certificados LEED Gold.

Asimismo, en el campus de Ciudad del Saber SENACYT está construyendo un complejo de 3 edificios que albergará las sedes de SENACYT, INDICASAT y el Centro Nacional de Metrología (CENAMEP). El edificio de SENACYT, inaugurado en marzo de 2014, ya cuenta con la certificación LEED Gold.

¿Qué tan rentables les ha resultado sus estructuras sostenibles? En cuanto a valor económico, cuál es la diferencia entre una edificación con estándares sostenibles en comparación con una infraestructura tradicional?  Para analizar la rentabilidad de un edificio sostenible es importante ver el proyecto como un todo, de forma integral, en lo referente al diseño, la construcción y la operación.

En materia de diseño, la Fundación Ciudad del Saber ha optado por una arquitectura bioclimática que aprovecha los recursos disponibles (luz solar, vegetación, agua de lluvia, vientos) para disminuir el impacto ambiental del proyecto. Si bien esto no es un requisito indispensable para obtener una certificación LEED, la arquitectura bioclimática reduce las necesidades de costosos equipamientos.

En el momento de la construcción, la certificación exige tener los controles de calidad durante todo el proceso, lo que controla enormemente que se produzcan sobrecostos. Eso redunda en un beneficio económico.

Finalmente, durante la etapa de operación del edificio, se ven los beneficios en cuanto a ahorro energético, ahorro de agua y, por supuesto, en la calidad del ambiente para las personas que usan el edificio, lo cual es fundamental para poder empezar a hablar de sostenibilidad.

¿Es rentable invertir en edificios verdes? Por qué? Definitivamente. Además del compromiso de la Fundación Ciudad del Saber en favorecer un nuevo modelo de desarrollo urbano con responsabilidad social y ambiental, el proceso de una certificación funciona como una herramienta de eficiencia que redunda en costos operativos más bajos y controlados.

Los grandes cambios que se están produciendo de forma acelerada en todo el mundo han hecho aún más necesario que la ciudadanía asuma la responsabilidad de participar en la creación y el desarrollo del propio entorno que habita, de formas que sean replicables en los niveles regional, nacional y mundial.

Cueva de Luz SIFAIS – Costa Rica

Dentro de la líneas de trabajo de la oficina, el proyecto Cueva de Luz fue diseñado ad honorem, en donde Entre Nos Atelier desde el 2011 se convierte en “socio estratégico” de la comunidad de la Carpio y de la fundación SIFAIS, (Sistema Integral de Formación crítica para la Inclusión Social) una iniciativa privada sin fines de lucro que promueve la superación personal y la integración social a través de la enseñanza y aprendizaje de una destreza artística, un deporte, o una técnica en comunidades marginales.

Durante su proceso de desarrollo se ha fortalecido una red de referentes comunitarios, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales y empresas privadas, generando una dinámica comprobada en donde se alberga mas de 130 talleres impartidos por voluntarios y que también propone nuevos retos de diseño. Cueva de Luz es uno de esos proyectos particulares, que no nacen desde la arquitectura si no desde las genuinas necesidades de sus usuarios. No obstante si se le otorga a la arquitectura un rol fundamental para garantizar el futuro de las generaciones por venir, albergando un espacio de soporte comunitario en el asentamiento informal más grande de San José.

La importancia del programa y de la recualificación urbana a partir de este, se formaliza en la impronta de este edificio en madera, el más grande de la región, en una de las zonas socialmente más vulnerables del gran área metropolitana, y es posible replicar este modelo en otras partes del país.

Cueva de Luz comprende  en 1000m2 dos naves de cuatro pisos proyectadas en planta libre. Su huella de aproximadamente 250m2 conserva en el nivel de la rasante un espacio tipo plazoleta o zona recreativa, que a su vez puede servir como anfiteatro o sala de exposiciones y áreas administrativas. El segundo, tercer y cuarto piso contienen espacios para talleres multifuncionales que pueden privatizarse cuando se requieran con divisiones ligeras y paneles acústicos. Entre las 2 naves existe un sistema de rampas y escaleras que sirve como galería y garantizan la accesibilidad universal en todos los niveles.

El Centro de Integración y Cultura de la Carpio nace con el fin de potenciar un espacio para el aprendizaje multi-via en donde todos los participantes son beneficiarios del proceso: tanto los que aprenden como los que enseñan; los que dan, como los que reciben; los asistentes presenciales como sus familiares directos. Es por ello que un precario, en uno de los lugares supuestamente mas “peligrosos” de San José conocido como la “Cueva del Sapo”, se ha transformado en la “Cueva de luz” gracias al aporte de todas las personas involucradas dentro y fuera de la comunidad.

Originalmente como espacio de transformación social SIFAIS funcionaba en un predio con una bodega que apenas tenía las condiciones mínimas para operar.  Es ahí en donde Entre Nos Atelier ofrece diseñar nuevos espacios que facilitaran el desarrollo de las actividades basados en las necesidades de sus usuarios, de la fundación, restricciones del entorno y limitados recursos disponibles. Inicialmente se proyecta  sobre el predio original, no obstante esto hubiera deshabilitado las actividades existentes por varios meses. En ese sentido la Fundación SIFAIS en 2013 consigue en comodato otorgado por el IMAS (Instituto Mixto de Ayuda Social) una propiedad adyacente para proyectar otra propuesta y que no se paralizara las actividades  que se estaban consolidando. La proyección de espacios fue un proceso de diseño con participación de los actores claves en el proyecto. Las pautas  mas importantes acotaban restricciones de presupuesto, áreas multifuncionales, circulaciones eficientes que facilitaran una fluida interacción entre los distintos espacios, niveles y entorno inmediato.

Trabajando sobre el predio cedido en comodato, se proyectan las 2 naves con el espacio de circulación intermedio. Preliminarmente se había contemplado una estructura en concreto y metal que permitió los primeros esquemas de modulación y organización. Sin embargo las limitaciones de presupuesto requirieron de replantear el sistema estructural que hasta el momento solo alcanzaba para construir la estructura primaria sin cerramientos básicos. En ese sentido surge la madera como una alternativa constructiva para que con el mismo presupuesto se pudiera completar la totalidad del proyecto.

Gracias al apoyo técnico del Grupo Xilo liderado por el Ingeniero Juan Tuk y el arquitecto Adolfo Mejía se replantea la obra. En el cambio se paso de un sistema de losas y columnas en concreto, hacia un sistema de marcos portantes arriostrados y repetidos en serie a cada 80 centímetros. Los marcos redujeron la carga total del proyecto otorgándole la elasticidad necesaria para soportar su uso, resistencia sísmica y contra incendios. También la madera aportando su cualidad acogedora en los espacios, en donde los nudos de unión entre vigas y columnas de madera laminada no requieren de costosos herrajes metálicos ni  pernos, sino mas bien de un sistema de tornillería especializada para madera. Todo lo anterior permitiendo el desafío y sentar precedente para la construcción de edificaciones verticales en madera laminada. Es decir un edificio con tecnología de punta, único en la región ubicado en un sector marginal de la ciudad.

Dentro de las cualidades espaciales del proyecto destaca el uso de un espacio de transición tipo atrio entre los 2 cuerpos principales, conteniendo las circulaciones y facilitando la iluminación natural. La envolvente vertical perimetral de las naves toma como partido el sistema de columnas seriadas para incorporar entre ellas  una serie de ventilas  tipo rejillas en madera y paneles abatibles que faciliten el ingreso de las brisas e iluminación natural requeridos en áreas de alto transito, usos y actividades. También de manera complementaria se incorporan una serie de cerramientos en malla de hierro galvanizado que no obstaculice la porosidad de la envolvente y que brinde la seguridad necesaria. La malla es ampliamente explorada en distintas soluciones funcionales y formales del edificio dada su versatilidad, fácil instalación y costo accesible.

El proyecto debido a su verticalidad conforme se recorre revela gradualmente una serie de vistas y encuadres del entorno inmediato; como una especie de mirador que revaloriza su contexto y sirve como catalizador hacia nuevas alternativas y experiencias de empoderamiento espacial en el sitio. La obra además tiene la particularidad que es posible de trasladar en un 100% ya que al estar con uniones atornilladas, estos pueden sacarse de la madera y dejar los elementos intactos para volver a ser ensamblados en otro lugar. Este tema de reutilización de la obra ante cambios de uso o reconfiguración urbana es un aporte muy importante a los principios de sostenibilidad que maneja el proyecto.

El secuestro de CO2 de la atmósfera es otro factor muy relevante en la construcción. En este edificio solo en estructura primaria se utilizaron 56000 Kgs de madera preservada, con lo cual se extrajo un equivalente de 224000 Toneladas de dióxido de carbono, principal actor en el cambio climático global. Otra característica de la obra es el poco impacto en el ambiente al no requerir de complejos sistemas de elevación de los elementos y transporte dentro de un ambiente urbano desordenado y caótico que no permitía el paso de camiones pesados o de gran dimensión.

 Cueva de luz es un proyecto que cuestiona los limites del desarrollo urbano en nuestra ciudades. Es un reflejo  que el empoderamiento ciudadano y la suma de voluntades publicas y privadas, pueden ir mas allá de las restricciones preestablecidas  por los “códigos” de desarrollo que muchas veces contradicen el sentido común y aspiraciones comunitarias.

 Es un proyecto que propone la construcción social del hábitat desde una escala viable, manejable y accesible dentro de la complejidad de la cuidad. Como acupuntura urbana evidencia un proceso de apropiación de los usuarios; el proyecto aun no se había terminado y ya estaba siendo utilizado cuando las condiciones de obra lo permitían. Aunado a la titánica labor de la fundación SIFAIS para recaudar recursos, también represento un reto para Entre Nos el gestionar la donación del diseño de ingenierías, materiales y soluciones técnicas.

 El proyecto ha desencadenando una serie de iniciativas e intervenciones colaterales que están provocando la regeneración urbana desde la raíz de las relaciones humanas y desde una ciudadanía activa.

VERTICALIDAD: ESCENARIO PARA EXPLORAR MÁS EN LATINOAMERICA

Entre 1950 y 2000, la población de América Latina se triplicó. Hoy en día, la región cuenta con 566 millones de habitantes y un crecimiento medio anual del 1%. Junto con el Caribe, es la región más urbanizada del mundo en desarrollo con más de tres cuartas partes de la población que vive en áreas metropolitanas (Brea, 2003).

Con un gran número de sus territorios considerados países del tercer mundo, América Latina siempre ha sido descrita como una región problemática. La pobreza, los entornos políticos inestables, la inseguridad, las drogas y los conflictos internos son algunos de los temas que históricamente han afectado a las economías de las regiones y en forma de sus particulares condiciones urbanas. Además de una extensa migración rural-urbana y el rápido crecimiento de sus ciudades sufrieron en las últimas décadas, los gobiernos locales inmanejables han dañado aún más la situación urbana en muchas áreas. Los síntomas como la exclusión social, la degradación rápida y la desorganización son típicas en la mayoría de las ciudades de hoy. Como resultado, los asentamientos informales constituyen una gran parte de la construcción de viviendas urbanas en la mayoría de países de América Latina.

Un fuerte indicador de la intensificación urbana pasando en América Latina puede ser ilustrado por la aparición de los llamados mega-ciudades y su dinámica. Considerado como ciudades con más de 10 millones de habitantes, hay por lo menos 27 de ellos en el mundo – cuatro de ellos en América Latina: Ciudad de México, Sao Paulo, Buenos Aires y Río de Janeiro. Dos cerca de la definición, ya que albergan alrededor de 8 millones de personas: Lima y Bogotá (ONU, 2009). En total, y dependiendo de cómo se define América Latina, hay cerca de 20 países y 65 ciudades principales en la región.

Más allá de las seis ciudades más grandes mencionados, 23 tienen poblaciones entre 2 y 6 millones y 36 ciudades entre 1 y 2 millones de personas que viven en ellas. Según los expertos, las mega ciudades de la región no están creciendo tan rápidamente como lo han hecho en el pasado, pero las ciudades medianas lo harán. En muchos sentidos, estas zonas urbanas más pequeñas comparten los mismos problemas de las megalópolis y, con la sugerencia de que “los países latinoamericanos deberían alentar a las redes más fuertes de las ciudades con el fin de detener a la intensa concentración de la vida urbana en una o dos mega-ciudades “(Gilbert, 1996); la cuestión de cómo planificar el diseño de estas ciudades se plantea.

El crecimiento de la población que vive en las ciudades de América Latina, no es la única razón para investigar. Por desgracia, también revela muchos de los peores síntomas de subdesarrollo de la región: crecimiento informal, pobreza, contaminación del aire y el agua, y muy altos niveles de congestión de tráfico. Los asentamientos informales, por ejemplo, cuentan desde un décimo a un tercio de las residencias urbanas de algunas ciudades. Muchos observadores se preocupan por el futuro con poca confianza en que estos enormes conglomerados sean manejables (Gilbert, 1996).

En términos económicos, el área experimentó recientemente el cambio y el crecimiento. De acuerdo con el Banco Mundial y como se indica en un artículo en The New York Times en 2010, “esta región tiene una sorpresa en la tienda. América Latina, acosado en el pasado por la cesación de pagos, devaluaciones de la moneda y la necesidad de que los rescates de los países ricos, está experimentando un fuerte crecimiento económico que es la envidia de sus contrapartes del norte.

Informalidad y Urbanas Las condiciones en ciudades de América Latina

En general, las ciudades en expansión en América Latina comparten varias características distintivas: una considerable expansión horizontal, un gran porcentaje de las viviendas informales y la falta de densidad a través de, por ejemplo, las estructuras verticales. Al igual que en muchas otras regiones, la mayoría de los planificadores urbanos se preocupan por las áreas metropolitanas se extienden hacia el exterior de manera desenfrenada y caóticos debido a que las cargas legales, sociales, ambientales, políticos y económicos de este crecimiento informal son inmensas.

La generación de crecimiento de baja densidad, la informalidad se atribuye a muchas causas: bajos niveles de ingresos, la falta de tierras con servicios y viviendas sociales, y un sistema jurídico disfuncional entre otros. En general, las viviendas de este tipo de municipios no tienen la propiedad legal de la tierra o de los servicios públicos esenciales, emergen en el medio ambiente vulnerables o terreno público y desarrollar en los patrones caóticos.

Los asentamientos informales más críticos generan grandes costos para los residentes, incertidumbre sobre la tenencia de la propiedad, la discriminación social, los derechos civiles equitativos y riesgos ambientales y de salud. También significan altos costos directos para los gobiernos locales cuando se llevan a cabo programas de mejora y costes indirectos sustanciales al copiar con otros impactos como la salud pública, la violencia criminal y problemas sociales relacionados (Fernández, 2011). Además de los problemas de transporte, aumento del uso de combustibles fósiles y el debilitamiento de la infraestructura, esta expansión horizontal también demanda recursos sobre las entidades locales.

Mientras sufren de los problemas citados anteriormente, las ciudades de América Latina en el pasado han sido también objeto de propuestas creativas e innovadoras a diferentes escalas. A partir del plan modernista altamente criticado por Brasilia, han resultado exitosos los proyectos urbanos de Curitiba, Bogotá y Río de Janeiro. La región es un ejemplo de una voluntad de avanzar. El ejemplo de estos proyectos ha proliferado hasta el punto de que prácticamente todas las ciudades importantes de la región ha comenzado mejoras urbanas. Debido a su importancia y costo, muchas de estas intervenciones se están desplegando con la ayuda y la colaboración de los gobiernos locales y las instituciones internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo.

A medida que surjan estas oportunidades, muchos arquitectos locales están teorizando sobre el futuro de “la ciudad” de América Latina. Entre otros, Jorge Mario Jáuregui, uno de los defensores urbanos más influyentes de la región, hace hincapié en que la necesidad de reflexionar sobre la nueva fase territorial de ciudades y repensar la relación de la “ciudad dentro de la ciudad” – que implican la intervención de los asentamientos informales y su conexión con la ciudad formal (Jáuregui, 2010). El trabajo de Jáuregui hace hincapié en la interacción de la comunidad a través del diseño de los espacios públicos colectivos que generan la oportunidad de familiarizarse con la ciudad y sirven como un fuerte apoyo infraestructural a los servicios básicos, la información, la interacción y la educación.

Pero debido a la gran expansión horizontal que la mayoría de las ciudades han sufrido, la mayor parte de las recientes intervenciones urbanas de la región se han enfocado en transporte y conectividad. la reactivación de Curitiba con su sistema de bus rápido y Transmilenio en Colombia son buenos ejemplos. Proyectos similares en Brasil, Colombia y Venezuela han propuesto mejores sistemas de movilidad para vincular las discontinuidades dentro del tejido urbano con relativo éxito.

La densidad, la verticalidad y el futuro de las ciudades de América Latina

Si bien los procesos informales han proporcionado vivienda a un gran número de los pobres urbanos, en realidad son un medio inadecuado y poco eficiente para satisfacer la creciente necesidad para el desarrollo sostenible de las comunidades seguras y protegidas en América Latina y en todo el mundo. En Bogotá, por ejemplo, el costo de la regularización de los asentamientos informales se ha calculado como 2,8 veces más alto que el costo de desarrollo de suelo urbano con servicios para los pobres (Fernández, 2011).

El alto costo de la expansión urbana y los asentamientos informales es un factor económico importante y esto fomenta intrínsecamente la construcción de estructuras verticales y edificios de gran altura (Beedle, Ali, Armstrong, 2007). En el libro Boom Town: Escenarios para una ciudad de rápido crecimiento, donde Richard Weller explora diversas posibilidades de crecimiento para la ciudad de Perth, Australia – una ciudad con una población de 1,5 millones que se prevé que se duplique para 2050 -: que si la ciudad quiere resolver muchos de sus problemas actuales, será “la necesidad de comprometerse seriamente con desarrollo vertical” (Weller, 2009). Con las ciudades de tamaño similar en América Latina, se espera que crezca y aumente el interés en un desarrollo vertical por parte de los gobiernos y los programas de las Naciones Unidas “, como UNHABITAT.

En oposición y, como resultado de la informalidad y la globalización del ‘sueño americano suburbano’, hoy en día la mayoría de las ciudades de la región están estructuradas como planos horizontales entrelazando-highways, calles y aceras – donde la movilidad a través de asentamientos de baja densidad sucede y denso, situaciones verticales – si es el caso en absoluto, se limitan a pequeñas y, a veces abandonados distritos. Muchos argumentan que esto es mayormente un fenómeno cultural y económico, en el que el relativamente nuevo campo a la población urbana no está listo para un gran cambio de estilo de vida. Pero a medida que las nuevas tecnologías en los sistemas de transporte vertical de seguridad, estructuras, comunicación y evolucionan; una nueva oportunidad de volver a pensar emerge la ciudad vertical, la creación y la verticalidad re-programación está emergiendo como un proceso importante en la renovación de la ciudad y la región podría beneficiarse de la participación en soluciones creativas.

En palabras de la Oficina de Arquitectura Metropolitana, “en comparación con otras regiones económicamente ascendentes como Asia y Oriente Medio, América Latina tiene un déficit de altura significativo” (OMA, 2008). La discreta presencia de estructuras altas, la migración de los habitantes y el alto porcentaje de crecimiento informal genera una falta de identidad en la mayoría de las ciudades. Esta amplia condición espacial y cultural en la región ahora es desafiada por la importancia que la densidad a través de la verticalidad tiene como parte el desarrollo de futuras ciudades sostenibles – incluyendo alternativas de vivienda. La importancia de esta tendencia se acentúa en todo el mundo con el número de edificios residenciales altos que se construyen hoy en día. De acuerdo con el Consejo de Edificios Altos y Hábitat Urbano, de la lista de los 100 edificios mas altos 1930-2000, el porcentaje de torres de oficinas nunca fue inferior al 86% -, pero para el año 2010 será sólo el 46% (CTBUH, 2008). Más recientemente, , grandes proyectos de renovación urbana en América Latina están surgiendo de nuevo.

El reto más grande y proyectos previstos formalmente proponen también presenta una oportunidad para volver a pensar en sistemas administrativos y de recursos interactivos de la estructura de las ciudades. Aun cuando muchos de ellos no viven realmente en ella, la ciudad es de todos y requiere la participación del público. Al proporcionar un foro abierto para la interacción, grandes intervenciones urbanas pueden incentivar la eliminación de las barreras entre los gobiernos locales y el sector privado y entre las divisiones económicas y sociales. Se debe incentivar el cuestionamiento personal y comunitario que podría conducir a cambios culturales, sociales y espaciales en la región.

En otras partes del mundo, las nuevas condiciones experimentales urbanas están ofreciendo alternativas para investigar soluciones sociales y de vivienda como verticales. A modo de ejemplo, Linked Hybrid un proyecto reciente de Steven Holl, explora la idea de conectar varios edificios a través de una red de puentes y áreas sociales con el objetivo de crear espacios ubarnos verticales, que se mueven a través de diferentes capas espaciales. El proyecto es concebido como una ciudad dentro de una ciudad.

Para muchos, los conceptos propuestos anteriormente son utópico, pero si la región va a pensar más allá de la informalidad, la cuestión no es tanto si los proyectos son utópicos, sino más bien qué tipo de utopía se está proponiendo (Fabricus, 2011). En este sentido, América Latina tiene una gran oportunidad, ya que puede aprender de muchos precedentes internacionales históricos y contemporáneos.

VIVIENDA PARA LA CLASE MEDIA: DI’

El agua, componente fundamental de la vida y símbolo de nacimiento o creación, es el elemento generador del concepto de diseño del proyecto. El agua moldea el sitio y el sitio moldea el proyecto.

El proyecto se origina en respuesta a una condición topográfica del Barrio Escalante en San José; condición creada por eventos hídricos a lo largo de siglos y que en los últimos 100 años ha sido alterada y destruida por el desarrollo de una ciudad sin planificación. Se elige este sitio como resultado de una valoración de la necesidad de rescatar terrenos en desuso y en abandono.

El proyecto busca ser un foco de actividad al generar espacios públicos – privados que son alimentados por un proyecto residencial ubicado entre dos áreas con usos definidos en la ciudad, actualmente desligados peatonalmente. Para atraer peatones y usuarios se cede el espacio de parque a la comunidad para el recreo con diferentes atractivos para unir las diferentes áreas del Barrio.

Uno de los puntos fundamentales en Di’ es lograr que la Quebrada Los Negritos vuelva a nacer y genera el concepto de desarrollo paisajístico del proyecto. Este concepto se basa en el tratamiento de todas las aguas servidas grises y pluviales del proyecto mediante una serie de biojardineras lineales interconectadas que van descendiendo suavemente hasta llegar a la parte alta del cañón en donde hay una naciente que se alimenta de este flujo continuo del agua usada en el proyecto (diagrama 8).

La base del diseño de las soluciones residenciales se enfoca en construir una propuesta con diseño contemporáneo enfocado en el Mercado meta del proyecto que será dirigido hacia profesionales jóvenes, estudiantes, familias pequeñas.

El proyecto se conforma de varios edificios conformados a su vez de pequeñas torres de 6 niveles. Todos los edificios se orientan de noreste a suroeste: cada fachada corta esta perpendicular a la dirección del viento facilitando la ventilación de cada apartamento. (Diagrama 2).

Se dejan las entradas de iluminación natural de manera que se aprovecha la iluminación indirecta, esto resulta en una menor área de incidencia solar directa y menor ganancia de calor (diagrama 4).

Se propone el uso de columnas verticales de ductos externos para minimizar recorridos de sistemas. Ya en la unidad todos los elementos mecánicos y de alimentación de electricidad, voz y datos viajan en línea adosados a un lado del apartamento (diagrama 6-7). Adicionalmente se reduce el consumo eléctrico general al establecer un sistema de calefacción de agua a base de colectores solares. (Diagrama 5).

El desfogue de aguas servidas se envía al sistema hídrico de purificación mediante biojardineras y las aguas negras mediante plantas de tratamiento, ambos sistemas desfogan en la resucitada sección de la Quebrada Los Negritos (diagrama 1).

El edificio se modula en un mismo ancho entre muro y muro para utilizar la misma formaleta y así no generar desechos. Un elemento vital es que el acabado de piso, paredes y cielos es en concreto expuesto, lo que evita el desperdicio de materiales y costos extras.